miércoles, 3 de febrero de 2010

Nefasto...*

Así ha sido mi día, ¡nefasto! Nefasto, horrible, espeluznante, horroroso, desgraciado, funesto, mortal, atroz, horripilante, odioso, patético, desolador,... Casi que podría coger un diccionario de sinónimos y todo lo peor que saliera quedaría bien como adjetivo de mi día... Hubiera sido mucho mejor quedarme en la cama como he hecho desde el sábado noche... Esa especie de euforia estúpida que sentía esta mañana, supongo que provocada por las horas de insomnio y trabajo, ya se veía que no era normal...
Al final, me he recreado tanto en la ducha que ni he tenido tiempo de estudiar y casi pierdo el tren. La cuestión es que al llegar a la estación he puesto la mano en el bolsillo de la maleta donde llevo siempre los billetes, he sacado el primero, he visto que era verde y totalmente convencida lo he introducido en la máquina. He subido al tren, he extendido sobre mis piernas algunos apuntes inútiles y a eso de las 8 y pocos minutos he oído que recibía un mensaje en el móvil. El corazón ha empezado a latirme a toda velocidad, la sonrisa no cabía en mis labios y se me han caído todas las hojas al suelo con los nervios. ¡Por fin me había enviado un mensaje tal como me había dicho que lo haría! He cogido el móvil precipitada mente, sin ni siquiera recoger los apuntes del suelo de vagón y al deslizar la pantalla leo: "Te apago el portátil?" Y en el remitente: "Mama". Me he sentido TAN estúpida... Eso me ha jodido el trayecto y he recogido los apuntes y los he metido directamente en la maleta sin mirármelos más.
Llego a la Universidad, busco el billete en la maleta, lo meto en la máquina y empieza a pitar. Yo, suspirando, he vuelto a meterlo, y seguía pitando. He cambiado de máquina y me pasaba lo mismo. A todo esto que se acerca el revisor de la estación y le digo que no me funciona el billete. Lo mira y me dice que no he picado en la estación de origen. Empiezo a reir nerviosamente pensando "esto no puede estar ocurriéndome a mí". Le insistó en que por supuesto que he picado y el me dice que habré usado otro billete. Yo le digo que no puede ser, que no llevo más billete que ese. Abro la maleta, metó la mano en el bolsillo donde guardo siempre el billete y me doy cuenta de que hay otro. Lo saco y me encuentro con el de 1 zona que uso para el bus. Le explico que ha sido un error, un fallo humano, que soy una usuaria honrada que llevo toda mi puta vida (bueno, lo de puta no lo he dicho) pagando el billete del tren y que sólo ha sido una confusión. Lo argumento mostrándole mi billete correcto para que vea que lo llevo y que incluso he introducido ese en la máquina porque realmente creía que era con el que había picado, puesto que ni recordaba llevar el otro encima. A él no le han servido de nada mis suplicas y me pide el DNI. Y, como no podía ser de otra manera, no lo llevaba encima porque hoy mi padre ha ido a la SS ha arreglar los papeles de mi bajo y lo necesitaba para enseñarlo. Al decirle que no lo llevo me amenaza con llamar a los Mossos. Yo sigo medio riendo, medio llorando, intentándole explicar a ese tipo que no he hecho nada malo, que soy una buena chica, que nunca he viajado sin pagar lo que toca, que jamás he cogida nada de ninguna tienda de souvenirs, que ni siquiera he sido nunca capaz de comerme una chuchería de la tienda donde trabajaba sin pagar los 5 céntimos que valía. Le invito a que marque con el billete correspondiente si ha de quedarse más tranquilo, él sigue negándose, yo le cuento que tengo un examen al que estoy llegando 10 minutos tarde por una tontería, el parece ni inmutarse, y al final, con un gesto de perdonarme la vida, accede a cogerme los datos y ponerme "sólo" una multa de 50€ que si voy a pagarla a lo largo del día de hoy se reducirá a 25€. Me marcho corriendo con una sensación TAN grande de impotencia que no puedo evitar que me salten algunas lágrimas mientras voy hacia la Facultad, ni puedo evitar tampoco pensar que ha sido un error salir de la cama, que hoy será un día de mierda, y que si Iván no me hubiera dejado nada de todo esto habría ocurrido... (pensamiento absurdo, lo sé).
El examen, para seguir en la línea del día, ha sido pésimo... No tenía ni idea de lo que me preguntaban y hasta antes de entregarlo ya me había hecho a la idea de repetir la asignatura el curso siguiente...
Luego he ido a la piscina con las manos temblándome y la mandíbula super prieta para evitar castañetear. Reconozco ya muy bien los síntomas de un ataque de ansiedad, y me negaba a que me ocurriera allí enmedio. He estado media hora nadando, a veces veloz, con rábia, otras lentamente, con una profunda apatía... Luego me he metido en los baños de vapor... Y ha sido inevitable darme cuenta de la brutalidad con que te trata la vida... El viernes, el último día que fui a la piscina, tenía un novio al que adoraba y pensaba que él era feliz conmigo... Me salté el ensayo, a pesar de ser importante, para poderle ver y cenar juntos. Y aquella fue la última vez que le vi... Y al llegar a ese punto ha sido inevitable que volviera a darle vueltas y mas vueltas... ¿Qué hubiera pasado si no hubiera ido ese día a cenar? ¿Por que al despedirnos, como había dicho algo que me había molestado un poco, me puse de morros y le ofrecí la mejilla en vez de los labios? De eso me arrepiento... ¡Si hubiera sabido que aquel sería el último beso!... Y entonces he pensado que la piscina era el lugar idóneo para llorar, y más para mí, que nunca uso gafas pero no sé nadar con los ojos cerrados. Si lloras, nadie nota las lágrimas puesto que estás en el agua. Y los ojos rojos se pueden atribuir al cloro... Pero, por mucho que lo he intentado, realmente deseosa de desfogarme, de llorar en silencio todas esas dudas pudridas dentro, no he sido capaz de soltar una lágrima... Y me he sentido TAN patética por no poder ni siquiera llorar...
Una mañana lamentable, la verdad... Por la tarde he dormido tres horas y luego he ido a la caja a pagar la multa. Pero allí no me dejaban pagarla. Así que he ido a la estación y le he explicado a un chico el caso. Él, realmente atento, me ha dicho que lo que tengo que hacer es una reclamación, puesto que no está bien que paguen justos por pecadores, y que un error lo puede tener cualquiera. Me ha dado los papeles para rellenar, un par de consejos útiles, y me ha invitado a ir mañana por la tarde que estará él y así me ayudará a hacer la reclamación. Muy amable, realmente... Lo peor que puede ocurrir es que dentro de un año me llegue una carta donde me comuniquen que tengo que pagar 50€... Pero también me la pueden retirar. ¡En fin!...
Y ahora debería estar estudiando para el de mañana si no quiero suspenderlo también... Y debería haber ensayado para el concierto de mañana, también... Todo el fin de semana sin cantar... Me da miedo la audición de mañana, la verdad... Siento que no estoy preparada emocionalmente para actuar delante de nadie... Y menos con unas canciones tan difíciles y que te exigen tanta entrega... Espero no hacer el ridículo, sería espantoso, ya no por mí, sino por las canciones, que ambas son preciosas y no merecen ser destrozadas por una voz rota...
¿Por qué ha tenido que pasar todo esto?... Yo era feliz con mi estabilidad emocional... Me sentía cómoda, segura,... Y ahora ya no sé ni donde estoy...

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