domingo, 7 de febrero de 2010

¡Felicidades!...

Hoy era nuestro aniversario, 21 mesecitos que siento que no han servido para nada más que para sufrir después...
Hoy he visto claro que no va a llamarme hasta dentro de bastante tiempo. Y la prueba me ha llegado esta tarde, en forma de llamada. No esperaba la llamada de nadie, a parte de la suya, y allá a las seis me ha sonado el móvil. Primero he pensado que por la hora y el día seguro seguro seguro que sería él. Pero luego he visto un número que no conocía. Lo he cogido, ¡y ojalá no lo hubiera hecho! Era la abuela de Ivan, y me llamaba para preguntarme que qué había pasado con él. Yo, ante esa llamada inesperada, no he podido evitar ponerme a llorar, y no sabía qué decirle a la pobre mujer. Le he preguntado lo que le había explicado Ivan, y me ha dicho que al ella preguntarle por qué hacía ya dos semanas que no iba a comer, cuando he ido cada domingo durante los últimos dos años, él le ha dicho que no iba a ir más porque lo habíamos dejado. Me ha dicho también que no me olvidarán, que esa es mi casa, que puedo ir cuando quiera, y sobre todo, sobre todo, me ha repetido como nueve o diez veces que no le diga a Ivan que me ha llamado. Estaba tan trasbalsada que no he pensado en preguntarle nada, pero ahora pienso que podría haber preguntado por él, y, aunque no me lo hubiera dicho, también me hubiera gustado preguntarle qué le había dicho exactamente para que me insistiera tantísimo en que no le dijera nada de su llamada. Y al colgar he entendido que él no me llamaría. La semana pasado me dijo que antes de decirselo a nadie prefería que pasaran unos días y hablaramos los dos tranquilamente para aclarar lo poco que quede por aclarar. Y al ver que ya se lo había dicho, pero en cambio no me había llamado, ha sido como si una verdad horrible y aclaparadora se apoderara de mí... Me ha jodido la tarde y el preestreno, la verdad, aunque como buena profesional no he dejado que se notara encima del escenario.
La obra ha ido bieno, he visto a Miquel, que hacía días que no le veía y me apetecía verle, y estoy más o menos satisfecha de mi actuación. En concreto de la escena histérica, que en el ensayo anterior no me sabía el papel, pero con el público delante lo he dicho e incluso con más gracia de la que había ensayado. Supongo que es por eso que la gente dice que soy una artista, porque para mi pleno rendimiento es imprescindible el público. Vuelvo a plantearme en serio lo de ir al Institut del Teatre. Estoy cansada de la compañía en la que trabajo, el nivel ha bajado mucho, y además estoy bastante asqueada de todo en general y del director en concreto. Lo que pasa es que figuro también como secretaria de la compañía en los papeles legales y teniendo cargo administrativo no es tan fácil irme y ya está... Tendré que hacer como Miquel, irme desvinculando a poco a poco como quien no quiere la cosa, y que cuenten conmigo para papeles de adorno que no impliquen más que ir al ensayo general y ya está... ¡En fin!... Voy a cenar algo... Hoy ha hecho bikinis, mi madre... Espero no ponerme a llorar al recordar que era lo que cenaba casi siempre con Ivan, y sobre todo los domingos... Me entran impulsos de presentarme en su casa, o de mandarle un sms recriminatorio, pero no vale la pena... Dicen que la mejor arma es la indiferencia, aunque sé que en este caso no es una arma, sino un favor para él...

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