Y volvemos a estar a viernes, ya... ¡Cómo pasa el tiempo! Aunque pase para todo el mundo igual, en el fondo lo percibimos de manera distinta... Una noche puede hacerse eterna, o, por el contrario, pasar en un instante... Mis noches, últimamente, se me hacen eternas... Antes, a eso de las doce, me ha entrado sueño, y seguro que si me hubiera puesto a dormir podría haber cogido el sueño y dormir toda la noche. Pero claro, ¡como tenía que despertarme a la una y media para pincharme!... Y ahora me he desvelado...
La Master de esta tarde ha sido muy interesante y provechosa, pero hay tantas cosas que tengo que trabajar todavía... A nivel de interpretación muy bien, pero a nivel físico dejo mucho que desear... Me ha recomendado que vaya a un fisioterapeuta urgentemente ante el estado de tensión de mis hombros, espalda, y parte cervical. La mandíbula va lenta, no logro la apertura necesaria para los sobreagudos, y eso sólo puede perjudicarme porque entonces tenso todavía más la zona y no es algo que esté en mis manos modificar en un instante, como podría ser una nota desafinada, o una palabra mal pronunciada... Sí, sin duda debo gastarme 40€ si hace falta, pero tengo que ponerme en manos especializadas ya de una vez por todas, porque si no no podré ni girar el cuello...
Otra vez viernes, y este finde no tengo tantos planes como el pasado... Me da miedo quedarme aquí en casa en actitud autocompasiva, gimoteando y pensando en por qué no me llama, por qué me mintió, por qué tantas otras cosas que no entiendo, etc etc etc... No, no, no, no es nada bueno hacer eso, no. El sábado es carnaval, así que saldré por la tarde con Anna, como cada año. Por la mañana, mira... Dormiré, ya está. Si duermes el tiempo pasa mejor porque no te enteras. Y el domingo creo que por la mañana teníamos ensayo, que ahora les ha dado por hacerlos por la mañana. ¡Pero me da taaaaanto palo!... Si ya de por sí me da palo, ¡imagínate un domingo por la mañana! Ni te cuento... ¡Y mañana (hoy) ya no hay Master! Así que no sé qué haré por la tarde... Sonia me ha dicho de ir a la piscina pero no ha concretado nada, así que no sé... También tengo pendiente quedar con Miquel y con Chelo, a quienes dije que llamaría y no les he llamado... Bueno, pero no lo dije con intención de mentirles, ¡ni mucho menos! Además, no tiene nada que ver un caso con el otro... Nada, nada que ver. Absolutamente nada.
Joder, no sé si es por las horas que son ya o por qué, pero mi cabeza hace unas asociaciones de ideas rarísimas... Al escribir "absolutamente", me ha venido a la cabeza una marca de vodka (y me gustaría saber por qué, puesto que yo no bebo nunca), Absolute, que va en una botella que cuando la vi la primera vez llamó mi atención por la forma, las letras azules, grandes... Y acto seguido he pensado cuando fue la primera vez que vi esa botella. La respuesta ha sido ese miércoles de hace un par de semanas en Apolo, cuando fui por primera (y última en bastante tiempo) vez a la discoteca. Pero he recordado que cuando la ví recordé que la había visto antes. Y entonces me he puesto a pensarlo (todo esto ha pasado rapidisimamente rápido en mi cabeza, a la velocidad de la luz) y me he acordado de que la vi por primera vez una noche de marzo, de hace tres años, creo... No, tres años no... ¿Dos años? ¿Sólo dos años? Sí, puede ser que haga sólo dos años... Sí, pues hace dos años. En un hotel lleno de hormigas (absurdos los detalles que guarda nuestra memoria sobre cosas que piensas que ni recuerdas...), mezclado (el vodka) con blue-tropic en un vaso de...¿cartón? (Ya no sé si realmente fue así, me lo estoy imaginando, o directamente lo soñé), y compartiendo cama con alguien que, según como se miré, y por mucho que al principio fuera todo lo contrario, si te paras a analizar los últimos meses detenidamente, quizás no fuera tan diferente a Ivan por lo que a mí respecta. Es decir, por muy diferentes que fueran, en el fondo yo acabé teniendo las mismas sensaciones, aunque más intensas con uno que con el otro, lógicamente... No es comparable casi dos años de relación seria y estable a una especie de relación de un mes sí, cuatro no... Pero, en el fondo fondo, aunque empezaran de modos muy distintos, acabaron más o menos por los mismos problemas... Quizás es simplemente que todas las relaciones terminan igual... O quizás es simplemente que soy demasiado complicada, exigente, y defectuosa en general como para ser capaz de tener una relación de verdad en la que no surjan los mismos problemas una y otra vez... O quizás es más simple que esto, quizás es simplemente que el problema no es la relación, sino yo...
Uy, basta, basta, ya veo que estas disgregaciones no me van a llevar a buen puerto... Además, ¿para qué comparar cosas que no son comparables? Cada relación y cada persona es un mundo, así que mejor dejo de jugar a las comparaciones (que tanto molestaban a Ivan, aunque si él no hubiera cambiado yo no hubiera tenido que comparar nada, eso también es cierto) y me pongo a leer un rato la postpoesía del Proyecto Nocilla de Fernández Mallo (libros raros donde los haya... Entiendase raro por innovador, poco usual, que llama la atención)

No hay comentarios:
Publicar un comentario