sábado, 13 de febrero de 2010

Carnaval..*

¡Qué frío! He estado dos horas y media quieta viendo la rua de Carnaval, a 2º C, con apenas una camisetilla y un jersey, ¡¡y me he congelado viva!! ¡No me sentía ni las manos ni los pies ni nada!...
Anna iba super guapa, con un vestido de veneciana y una máscara espectacular. Yo, en cambio, he pillado un delantal de mi madre y esos guantes de plástico verdes de limpiar el váter, y eso con un plumero y una cesta de la compra ha sido mi disfraz. Ni siquiera me he maquillado, que es lo que más me gusta del Carnaval... Pero bueno, para ir de ama de casa tampoco se necesita ir maquillada... Me he comprado unos pendientes por menos de un euro (algo insólito, pensaba que no existían ya precios tan bajos fuera de las tiendas de chinos) y ya está... Pero claro, no llevaba abrigo ni nada y me he congelado enterita. Hemos decidido que el año que viene nos disfrazaremos igual. Los requisitos del disfraz son: 1. que puedas llevar muchas capas de ropa debajo, y 2. que nos podamos poner una peluca rubia (caprichos de morenas... bueno, castañas oscuritas, ambas tenemos el pelo más o menos del mismo color).
Pero, no veas, ¡qué frío! Estoy con el batín y metida en la cama desde hace ya un buen rato y aún tengo el frío metido en el cuerpo... Tengo toda la piel de gallina todavía.
Luego ha empezado a caer aguanieve y hemos entrado en una cafetería a tomar algo. Y, atención, ¡he ligado! Pero claro, como no podía ser de otra manera tratándose de mí, el sujeto en cuestión pasaba de los 40, seguro... He pedido a la camarera un café con leche calentito con sacarina, claro, y ella me ha traído azúcar. Se lo he devuelto y le he pedido que me trajera sacarina. Y cuando tras diez minutos esperando he visto que ya ni se acordaba, me he acercado a la barra y he esperado a que el hombre me atendiera.
- ¿Qué te pongo? - me ha preguntado con una gran sonrisa.
- ¿Me puedes dar un par de sobres de sacarina, por favor?
- Sí, por supuesto, pero te los cambio por tu número de móvil.
Él me ha guiñado el ojo, yo le he mirado incrédula, y (he sido sutilmente borde, lo sé), sin decirle nada más, he ido en busca de la camarera y le he pedido que me trajera los dos sobres que ella me ha dado en seguida al darse cuenta de su olvido. Luego Anna ha comentado cómo me miraba el de la barra, pero, sinceramente, no estaba para seguir el juego de las miraditas a nadie. Primero porque ya no me acuerdo de cómo se hace, y segundo porque no me apetece, y menos con un hombre que podría ser mi padre... ¿Por qué diantres siempre se fijan en mí tipos cuarentones? Vale, reconozco que tienen su encanto, yo soy la primera que perfiero alguien que me saque 10 años a un criajo de mi edad que no sabe ni donde tiene la... ¡cabeza! Pero quizás es hora de que alguien que no me doble la edad se fije en mí... No sé, sólo por probar cómo sería no llevarse más de 5 años con una pareja amorosa, sexual, o de otra índole personal...

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