viernes, 26 de febrero de 2010

Sonrisas y lágrimas..*

Joder, ¡soy tan subnormal!... ¡Tanto!...
¡Hoy he sido feliz! No, qué digo feliz; ¡he sido FELIZ!¡FELICÍSIMA! Hacía un montón que no me sentía así, ¡un montón! He llegado a casa super relajada, super contenta, sintiéndome fantásticamente bien, con ganas de reir y de dejarme llevar, y soy tan idiota que no se me ha ocurrido otra cosa que hacerme una puta cuenta de Facebook al recibir otra de esas invitaciones de Aguado, e ir clicando en los que decía que yo podía conocer. Y en un momento determinado veo aparecer en la pantalla una foto de Ivan. Al principio me ha sorprendido, porque se veía una foto muy reciente y yo tenía entendido, según me dijo él, que se abrió una cuenta hace tiempo pero que no entraba nunca. Y claro, ¿qué ha pasado? ¡Que la curiosidad mató al gato! He entrada, por ver qué habría, y me he pillado los dedos, ¡cómo no!... Está con otra. A los pocos días estaba con otra a la que ahora le cuenta las mismas mentiras que a mí... ¡Y me ha jodido TANTO!... He vuelto a llorar pero esta vez de rabia, de frustración, ¡de impotencia! ¡Me ha dado una bajada de azúcar y todo de lo mala que me he puesto! ¡Y me han entrado ganas de llamarle y decirle de todo, o presentarme directamente en su casa y abofetearle! ¡¡Pero será hijo de la gran puta!! (sin faltar a su madre, es sólo por la grandiosidad del insulto, no por su sentido literal) ¡Debería habermelo imaginado! Ya sé que le pregunté si había otra y me dijo que no, ¡pero no entiendo cómo pude creermelo! ¡Si es un sucio embustero! Además, si ya faltaba alguna prueba, esta es la definitiva: este tío ya está dentro de esa lista de errores que cometes en al vida que tienen nombre y apellido.
¡Joder, si es que no, no puedo ser feliz, hostia! ¡Un puñetero día que lo soy desde hace meses, y tiene que venir él a estropeármelo, cohones! ¡Siempre igual! ¡Pues no me da la gana! ¡No quiero! ¡Estoy harta de que me haga infeliz! Además, si no hubiera entrado en esa maldita página!... ¡Ya hacía yo bien en desconfiar de ella!... Me he borrado ipso facto, claro está... Pero, como dice Eva, ha sido cosa del destino... Desde luego, lo que está claro es que ahora sí que he cruzado la línea, ahora sí que he pasado ya al odio... Un odio que irá apagando todo el amor que es el culpable de que esta noticia me haya dolido así... Una noticia que, por lo menos, tiene de positivo que me ha reafirmado en mi proposito y me ha confirmado mis dudas: no habrá amistad que valga. Mañana ya decidiré qué opción escoger, pero vaya, para no hacer una tontería esta noche en caliente he pensado en lo que me aconsejaría Hum*, y creo que he escogido la mejor opción posible ahora mismo...
¡Y mañana a vivir la vida otra vez! Olvidar este mal rollo, ¡y volver a ser feliz!
El secreto de esta felicidad reside todo, todo, todo y absolutamente todo en una persona: Hum*. Como siempre, es el único que me quiere... El mejor amigo que pueda encontrar nunca en el mundo... Y, ¿sabes qué te digo? ¡Que mañana en cuanto le vea me voy a lanzar a su cuello y a plantificarle un beso A+ en to' los morros! ¡Aunque estemos en medio de las Ramblas y sea viernes, me da igual! La gente que diga lo que quiera, ¡que este mundo es libre, la vida son cuatro días, y está pa' disfrutarla y na' ma'! Y además, se lo merece... Ha logrado en diez horas lo que algunos no han logrado en semanas, e incluso en meses... Hacerme feliz, ni más ni menos... Hacerme feliz, subirme la autoestima, y enseñarme lo que es amor, demostrarme que existe, y que no es malo si lo sabes manejar bien y darlo bien... Sin duda, una de esas personas imprescindibles... Yo lo recomiendo encarecidamente, ¡pon un Hum* en tu vida! Traen dolores de cabeza, pero besan como nadie y hacen reir como pocos...
Y, ¿sabes qué, también? Que voy a dedicarle una entrada entera para él, sin contaminaciones ambientales de capullos integrales, ¡porque él lo vale!

martes, 23 de febrero de 2010

Marzo artístico..*

¡Menudo mes, este que empieza en breve! Y menudo final de mes el que estoy teniendo, también...
El primer fin de semana de marzo estreno una de las obras que respresentamos esta temporada con la compañía de teatro en la que trabajo. Y para acabar de pulirla bien ensayamos 5 horas diarias cada día de esta semana y de la que viene. Y después del estreno ya tenemos función contratada en 3 teatros distintos de distintos lugares de Cataluña, así que me pasaré los fines de semana de marzo conociendo mi geografía próxima.
Por si fuera poco, me han contratado para cantar en un concierto en el Auditorio, ¡un concierto entero para mí donde podré cantar lo que quiera, en el orden que quiera, y como yo quiera! ¡Eso sí que me hace realmente ilusión! Aunque ya he hecho óperas y musicales, a pesar de algun pequeño papel como solista, suelo estar siempre metida en el coro de escena, que aunque sea el de escena, el que va vestido, maquillado, se mueve, etc, no deja de ser un coro. Y concierto en plan más privado también he hecho, pero cantando un par de piezas, compartiendo el concierto con otras personas, y sin ser nada "importante". Las pocas veces que he actuado en bodas, bautizos y comuniones tampoco me parecen demasiado importantes, la verdad. Y las demás han tenido su gracia, pero me lo he tenido que currar yo, presentarme a castings, pasar pruebas, etc etc. En cambio, esta vez es especial, porque yo no he movido ni un dedo. Sino que han sido los interesados quienes me han pedido si podía y quería cantar, y me han dado total libertad para ello. ¡Y me hace mucha ilusión! Habrá mucha gente, no la familia y amigos, como suele haber en los conciertos que he dado hasta ahora, y será en un escenario de verdad, con un señor piano, unos técnicos de sala iluminando y una acústica casi perfecta,... ¡Y me hace muchísima ilusión!
Además, ¡esta vez nada ni nadie podrá estropearme el momento, no tendré ganas de llorar y lograré sentirme fuerte y segura conmigo misma pase lo que pase! ¡Porque me lo merezco! ¿Verdad?...

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Habré errado el camino?..*

'Til everything burns,
while everyone screams,
burning their lies,
burning my dreams.
All of this faith
and all of this pain
burning all down,
cause my anger reigns...
Everything burns

Uso otra vez una canción para que exprese mejor lo que siento por dentro... Anoché lo pasé muy bien de fiesta, es cierto, pero cometí un error... El error de cerrar los ojos cuando llegué a casa y dejarme llevar por el recuerdo de esa sensación... Notaba todavía el ruido de la música estridente de discoteca dentro de mi cabeza, como si me pitaran los oídos y aumentara el volumen al cerrar los ojos. Y en ese momento, a las cinco y media de la madrugada, sin saber muy bien ya donde estaba, mi mente se equivocó de lugar y de fecha y por unos instantes estendió los brazos, esperando poder abrazarse a la cintura de alguien dormido a mi lado... Y sólo encontró el vacío de mi cama, puesto que ni siquiera estaba Amiguito, el perro de peluche que a veces ronda por entre las sábanas. Y aquel horrible error me entristeció enormemente...
Era la segunda vez que salía, y la primera, al salir de la discoteca a las cinco de la mañana, no se me ocurrió nada mejor que coger el tren y presentarme a las seis a casa de Ivan a dormir. A él le di un susto de muerte, puesto que oyó que alguien estaba intentando abrir la puerta, y yo no le había dicho que pasaría, y menos a aquellas horas... Luego volvió a meterse en la cama mientras yo me desnudaba y me ponía el pijama y me acurruqué a su lado, abrazándole y besándole suavemente la espalda, mientras, con los ojos cerrados, oía retumbar los oídos, como si me hubiera llevado la discoteca a casa dentro de mi cabeza. La misma senasción de ayer, pero sin tener otra piel al lado a la que abrazarme y a la que dar besos...
Quizás fue por eso que me dejó al cabo de tres días... Quizás le molestó que llegara apestando a humo y le rompiera el sueño a esas horas... Quizás lo que colmó el vaso fue que me duchara al día siguiente y no recogiera los pelos del desagüe... O simplemente decidió no soportar más el tacto de mis labios sobre su piel... Eso es lo que me mata, el no saber. El no saber el motivo, el detonante, la causa de toda mi angustia,... Eso es lo que hace que el día que por error pienso en él mi mundo se desmorone y me lo cuestione todo, y me dé cuenta de que lo único que estoy haciendo es poner parches, parches inútiles que no durarán demasiado, que acabaran despegándose y volverán a dejarme inidefensa ante mi propia vida, esta que un día decidí regalar a alguien sin ser consciente de lo que hacía... Y deseo pasar página, olvidarme de todo, hacer ver que estos dos últimos años nunca ocurrieron o que si ocurrieron fueron hermosos y sinceros, y que nunca jamás llegué a descubrir sus engaños... Pero desgraciadamente, la verdad nunca es como la queremos... Y vuelvo a no poder evitar ponerme a llorar... Me jode dar un paso adelante y dos hacia atrás... Porque, aunque parezca que avanzo, en realidad retrocedo... Pensé, ingenua de mí, que ya no lloraba al pensar en él, que ya podía recordarle y sonreír... Pero el día que eso ocurrió debió ser la excepción... El dolor persiste, la incomprensión también, y no soy capaz de sacarme tanta ceniza de encima... Para volver a empezar primero necesito conocer... El conocimiento es lo que nos hace libres, ¿no? Pues eso es lo que yo necesito; saber lo que pasó... Saber qué hice mal, qué no supe hacer, por qué nunca fui lo suficiente buena para él, por qué ese rechazo, esa frialdad, ese comportamiento, esa ruptura inesperada, y ahora ese silencio asfixiante... Y lo único que sé es que ahora mismo hay una lágrima solitaria sulcando lentamente mi mejilla derecha, buscando, quizás, las respuestas que yo no sé encontrar...

sábado, 20 de febrero de 2010

Mejorando..*

Bueno, todo va pasando... Tengo los labios mucho mejor gracias a la nueva crema que me recetó Ruben, ya no escupo sangre gracias al asquerosísimo aloe vera que me bebo (aunque me cuesta porque da un asco impresionante), parece que ya por las noches duermo mejor, o por lo menos duermo mientras es de noche (y también de día, porque hoy mismo me he despertado a las dos y media habiéndome ido a dormir a la hora nomalísima hora de la una de la noche...), aunque no me parece muy normal dormir tantas horas, la verdad... Y menos teniendo en cuenta que el sueño no se recupera... Y me despierto igualmente cansada, ¡que eso es lo mejor! Pero bueno, también eso se arreglará... Ivan ha dejado de preocuparme. Algunos aspectos aún me duelen, lógicamente, como antes de ayer que me puse a llorar al tener la certeza de que su rechazo fue más profundo de lo que imaginaba, después de leer unos datos científicos que desmentían la justificación que usaba él en los últimos tiempos... Pero bueno, la verdad es que ya no pienso tanto en él, e incluso el otro día estuve mirando unas fotos en el ordenador de cuando nos hacíamos fotos, que era ese primer período donde estábamos tan enamorados y nos queríamos tanto, y no tan solo no lloré, sino que incluso sonreí. Él tenía razón, que me dejara es lo mejor que me ha podido pasar... En el fondo yo lo estaba deseando... Dolió mucho tanto por mis miedos como también por descubrir su engaño de meses, pero bueno... Todo acaba sanando... Lo único que me apena más de todo en relación a un futuro es que no sea posible esa amistad prometida y anhelada... Yo, de verdad, le quiero mucho... Y me encantaría poderle tener como amigo, y ser realmente buenos amigos, que es lo que eramos aunque lo llamaramos con otro nombre... Pero él se ha comportado mal... Las cosas no se hacen así, y yo no sé olvidar, aunque lo perdone todo... En fin, el tiempo dirá, supongo...
¡Hoy me he comido un flan! ¡Hacía tanto que ni los probaba!... Me lo he permitido porque hoy he adelgazado 300 gramos y ya peso 62'7, aunque supongo que habré engordado con la comida de hoy... Reconozco que me estoy obsesionando un poco, pero bueno, mientras sólo sea un poco no me hace daño y además así me obligo a cuidarme y a vigilar aún más lo que como... Lo malo de comerme un flan es que como he tenido que ponerme insulina, las grasas se absorben en mayor medida, y claro, un flan lleva muchas grasas... Pero da igual, tú, ¡un día es un día!
Esta noche quizás salgo de fiesta con las amigas de mi madre, que tienen entre 20 y 30 años. Como a mi madre le dio por ponerse a estudiar, ahora va con gente joven y se cree joven también. Y, sinceramente, para un hijo no hay nada más cutre que ver que sus padres se creen jóvenes cuando ya no lo son... Yo tengo que aguantar ahora que pretenda ponerse mi ropa (que no le entra y me la da toda...), mis zapatos, que se apodere de la plancha del pelo y los demás utensilios y potingues que yo no me pongo nunca, que pretenda comprarse la ropa donde yo me la compro, que se apodere de mi bisutería teniendo sus joyas de oro de señora de cuarenta y tantos, etc etc etc... Es bastante patético, la verdad, porque antes no era así. Ahora monta fiestas de pijama, se pasa horas hablando por teléfono con las amiguitas pa' reírse de tal comentario en la clase de no sé qué o de tal profesor de no sé qué otra, vienen a casa a hacer trabajos, se regalan peluches, van "a bailar",... En fin, cosas que aún entran dentro de la normalidad de una chica de 20 y pico, pero no en la de una madre de familia de 40 y tantos... Y lo mejor de todo es que en su clase también hay cuatro o cinco de su edad con las que podría ir perfectamente y hacer cosas más acordes con su etapa de la vida, pero bueno... No sé lo que haré, la verdad. Quizás voy, quizás no voy...
De momento me veré alguna película que esté bien, si me apetece haré media horita de bici como la otra tarde, y si no me dedicaré a escribir, ahora que parece que he vuelto a cogerle el gustito...

jueves, 18 de febrero de 2010

Coincidencias..*

Como no podía ser de otra manera, después de estar seis horas durmiendo esta tarde, ¡ahora no hay quien duerma!
Así que me he puesto a ver Cadena Perpetua, que me la recomendó Ruben, mi homeopata, hace ya algunos meses, y como en la biblioteca siempre está cogida no la había visto aún hasta que el otro día descubrí una web donde puedes bajarte películas en menos de media hora y me la bajé. Me ha gustado, por tanto escribiré una entrada nueva sobre la peli como hice la otra noche con la de Sólo te tengo a ti.
Pero no es eso lo curioso, sino que, lógicamente, al acabar de verla he reflexionado y he hecho un paralelismo tal y como él me aconsejó que hiciera, y sí, he entendido el mensaje que quería darme al decirme que viera la película y que pensara en Ciguatanejo (o como se escriba): la esperanza no debe perderse nunca. Y, como lo mío también es una cadena perpetua, tengo todo el tiempo del mundo para intentar salir de ella...
Una vez hecha la reflexión, y ante la imposibilidad de conciliar el sueño, he decidido entrar en Internet para escribir la entrada sobre la peli, pero, como hago ya por costumbre, siempre que abro la ventana del explorer selecciono el blog, youtube y el hotmail. No porque espere recibir algun mensaje, ni mucho menos, pero siempre lo hago así. Había mirado el correo antes de ponerme a ver la peli, así que cual ha sido mi sorpresa al ver que tenía un mensaje en la bandeja de entrada. Pensando que serían de esos de propagando que siempre te los mandan de madrugada (no sé por qué, pero acostumbra a ser así), ¡mi sorpresa ha sido mayor al ver que el correo era de Ruben! ¿No es una extraña coincidencia? Justo cuando estoy reflexionando sobre la película que me recomendó y lo que me dijo etc, recibo un correo suyo... Curioso, el azar o el destino, o lo que sea...
El correo es en respuesta al que le he mandado yo este mediodía para consultarle sobre mis pobres labios y una duda que tengo en la medicación y también porque hace unos días que escupo sangre y no me parece muy normal. Me ha dicho que pase mañana de urgencias, que me visitará en un momento a ver qué es lo que me ve...
Y me hace ilusión ir, ¡tu! Porque es de ese tipo de persones que las ves tan serenas, tan equilibradas, tan seguras,... que aunque sea una cosa incosciente, como que te hacen sentir bien... No sé, son esas sensaciones que o las sientes o no las entiendes... Y es algo que va con la persona, que no puedes imponerlo o pretender serlo. Lo eres o no lo eres. Y se nota en todo; en la manera de andar, de hablar, de sentarte, de mirar, de todo... Y creo que la mayoría de gente que se dedica a la medicina debería ser así. Con esta especie de virtud de equilibrio que tiende a aumenetar el bienestar de quienes le observan o le rodean. Sobretodo aquellos especialistas que se dedican a tratar aspectos más anímicos, como los psicólogos, los psiquiatras, los terapeutas,... Y ya, puestos a pedir, ¡ojalá todo el mundo fuera así! Ojalá pudieras sentirte bien con sólo hablar con alguien, cualquiera, y que cualquiera pudiera sentirse bien hablando contigo... Pero todo el mundo con todo el mundo, universalmente... Eso sería maravilloso, ¿no? Aunque supongo que también un poco aburrido... Si todo el mundo tuviera las mismas virtudes, el mundo perdería muchos matices... Así que acabo de cambiar de idea: sería maravilloso, pero es mejor así...
En fin, mañana (si me despierto a una hora decente) le llamaré y pasaré a ver qué me dice. ¡Aunque si pretende curarme los labios o lo de la sangre con homeopatía puedo pasarme años así!... Y no es que sea una esceptico sin esperanza, pero bueno... Todo el mundo sabe que el handicap de la homeopatía es su lentitud... Pero ojalá lo cure todo, o casi todo, incluso las cadenas perpetuas...

miércoles, 17 de febrero de 2010

Letargo..*

Lo mío no es normal. No puede serlo, vaya. Cada vez, los problemas, en vez de ir desapareciendo o disminuyendo, ¡se me complican y se me hacen mayores!...
El primero es esta mierda del ciclo del sueño, que lo tengo cambiado. Ayer, como dormí hasta tarde por la mañana, luego por la noche no había manera de que me pudiera dormir, y hasta las 6 o así no conseguí conciliar el sueño. Pero claro, a las 7'30h ya estaba en pie, cosa que significa que sólo he dormido hora y media. He ido a la universidad, he estado allí cuatro horas y media de clases seguidas, y además clases nuevas con temario nuevo, profesores nuevos, aulas nuevas, es decir, clases en las que no te puedes dormir porque ya sabes de qué va el asunto... Y claro, al volver a casa a las tres de la tarde me he metido en la cama, he escrito un mail al homeópata para consultarte unos problemillas, y a las cuatro me he quedado dormida, ¡y hasta las nueve y media pasadas!... No es normal ese letargo en el que caigo... Y esta noche, ale, más de lo mismo... No podré dormir, me dormiré ya cuando salga el sol, ¡y luego durante el día estaré que me caigo de sueño!... Un asco, vamos...
Otro de los problemas que se agrava son mis labios. Cuando he llegado este mediodía no podía apenas moverlos de lo mucho que me dolían y me escocían. Y antes de meterme en la cama me los he embadurnado bien de aloe vera, y parece que ahora al despertar estaban mejor, por lo menos no tenía esa especie de roncha roja tan acentuada por todo alrededor y los cortes han parecido sanar un poco... Ahora me he echado crema de caléndula de esta, a ver si consigo mantenerlos hidratados y que no vuelva a salirme eso, por lo menos. Y esta noche empezaré ese tratamiento de aguas termanles de avena que me compró el sábado mi madre y que le costó una pasta... ¡Aunque a mí ya nada me funciona más de una semana, con esta mierda labios!... Y lo mejor de todo es que como es una consecuencia psicosomática muy fuerte, no hay nada que los cure excepto que mi alma esté bien, tranquila, equilibrada, feliz,... Y no es fácil en estos momentos... Y contra más mal, nerviosa, desequilibrada y triste estoy, peor están mis labios... Esta mañana daban verdadero asco... Incluso yo sentía cierta repulsión al mirarlos al espejo... Y me he paseado con ellos por toda la universidad, Dios mío, qué asco... En fin...
Otro problema, el cual no me gusta nada, es que llevo todo el día aguantando con 5 galletas maría para diabéticos, que no tienen nada que ver con las galletas maría normales, esta claro. ¡Y todo porque esta mañana al pesarme había engordado 300 gramos! ¡¡300 gramos!! ¿Qué son 300 gramos? Puedes pesar más porque hayas retenido más líquido, porque haga días que no vas al lavabo, o simplemente porque no has dormido bien esa noche. Y me parece insano pasarme el día sin comer por 300 gramos, y más teniendo en cuenta que hace ya un par o tres de días que no voy de vientre y que además no he dormido bien. Pero la verdad es esa, que no he comido por ver si los perdía y cuando me he despertado de mi letargo de esta tarde lo primero que he hecho ha sido ir a la báscula y seguía pesando 63'4 en lugar de 63'1 que es lo que pesaba ayer. Pero bueno, esta noche cenaré bien, porque por no comer me ha cogido ya una bajada de azúcar. Me tomaré mi plato de verdura, mi merluza al horno y probaré con un kiwi, ¡a ver si hay suerte!... Pero debo evitar obsesionarme de nuevo con la báscula, porque no es sano para nadie, pero menos aún para mí... Si lo supiera mi médico me metería una bronca impresionante y haría que mis padres me la escondieran. ¡Pero me gusta tanto ver como van bajando los números cada día!... Es una lástima por la ropa, eso sí, la verdad, porque estas rebajas me compré un poco de todo y se me está quedando todo grande y fachoso... Pero bueno, mira, no me gasté más de 70€ en todo, creo recordar, y lo que me quedará fabulosamente bien será ese vestido que me compré hace unos días en un ataque de locura caprichosa y que me costó 60€ el vestido solo... Que, por cierto, aún tengo que ir a buscarlo, porque como no me lo puedo poner aún (es de verano) lo dejé en la tienda...
En fin, voy a cenar y luego me pondré esa otra crema de avena, a ver si hace algo, e intentaré... bah, no hace falta ni intentarlo, está claro que no podré dormir...

martes, 16 de febrero de 2010

Personas que me sacan de quicio..*

Supongo que a todo el mundo le ocurre que congenia mejor con un determinado tipo de personas que con otro. En mi caso, quizás es un poco más acentuado que en el resto, puesto que esto de las relaciones sociales siempre me ha costado bastante, soy demasiado exigente, e, inconscientemente, tiendo a clasificar a las personas, a etiquetarlas, y a decidir, siempre después de tratar un mínimo con ellas (eso de prejuzgar no me gusta nada y no lo soporto), si son aptas para mi amistad o no. Visto así quizás parezca que soy una pedante prepotente, pero no va por ahí la cosa... Es simplemente que, en cuanto a relaciones interpersonales (menos las amorosas, en las cuales debería también aplicar esta regla y no ser tan sumisa ni dejarme pisotear tan facilmente) siempre he preferido estar sola a estar mal acompañado. Y toda esa hipocresía de hacer ver que alguien te cae genial por puro interés no me va... Y eso que es algo que mis padres, como el 99% de la gente, lo practican bastante, puesto que nunca sabes a quién vas a poder necesitar en un futuro... Pero a mí eso no me va.
Así pues, hay determinados tipos de personas, o determinadas actitudes, que me sacan de quicio, y ante las que no soy capaz de quedarme calladas o no actuar en ellas. Y son actitudes que no siempre han de implicar que tache a esa persona de mi lista de amigos, ni mucho menos, pero aún así no dejan de molestarme.
Por ejemplo, el primer tipo de personas que no me caen especialmente en gracia son aquellas tan vulgares, que, encima de no tener comportamientos adecuados, se enorgullecen de su mediocridad, y hasta intentan potenciarla. Me parece algo muy triste, la verdad... En los programas del corazón hay infinidad de ejemplos concretos que todo el mundo puede conocer...
Otro tipo es aquel que su única aspiración en la vida es ser más moderno que nadie, más conocido que nadie, más guay que nadie, ir siempre a la última y mirar a todos los demás por encima del hombro simplemente porque llevan unos zapatos de la temporada pasada o porque el corte de pelo no les queda bien con la forma de la cara. Estas personas que se creen suficientemente poderosas con su extrema frivolidad como para juzgar a las demás e incluso tiranizarlas o burlarse de ellas me parecen, más que tristes, sinceramente despreciables. Sobre todo cuando resulta que en realidad son una combinación de ese primer tipo mediocre pero que además intenta jugar el rol de este segundo tipo...
Estos dos tipos de personas son las que en general no tengo en mi circulo de relaciones porque no lo podría soportar. Algunas veces, en mi afán por ser más sociables y aceptar a todo el mundo, realmente he intentado llevarme bien con ellas, aceptarlas, incluso intentar entenderlas. Pero sus comportamientos en relación al mundo son tan contrarios a los míos que es algo superior a mí, no puedo evitarlo, pero me resulta imposible ser capaz de seguir riéndoles las gracias más de un par de días...
Y luego tenemos esos comportamientos que a todos pueden molestarnos, como es que alguien a quien queremos o apreciamos nos mienta, nos critique a nuestras espaldas, nos cambie los planes a última hora a sabiendas de que has tenido que cambiarte la agenda de ese día para hacer aquello en concreto, la falta de puntualidad sistemática de algunas personas (entre ellas yo, porque hay veces que siempre llego tarde, ni que sean cinco minutos...), y muchas otras pequeñas cosas hacia las que los demás pueden tener una capacidad de tolerancia mayor o menor...
Pero, si hay una actitud que me saca totalmente de quicio, es la manía que tienen algunos (por muy amigos que sean, y por muy bien que puedan caerte, y por mucho que les puedas querer) de pensar siempre que aquello que ellos creen es la verdad universal, de querer ver siempre en cualquiera de tus actos, frases, o blogs algo más de lo que es, una segunda intención o lectura que para ellos es la verdad universal porque en la película que se montan en sus cabezas aquello es así y no hay vuelta de hoja. Y este fenómeno, en alguno de ellos, puede llegar a puntos tan extremos como que les estés contando algo y en un momento dado de la narración aquello que les dices no les guste, ellos solos se imaginan un final hipotético (que para ellos es la verdad universal por mucho que tú insistas en negarlo) y sólo por aquello que han imaginado te monten un pollo impresionante, te digan de todo, ¡e incluso te manden a la mierda! ¡Este tipo de actitudes NO LAS SOPORTO! Me parecen inadmisibles, y totalmente intolerantes y dogmáticas al cien por cien. Son tan patéticas. Algunos de mis amigos, -sobre todo uno en especial, al que aprecio mucho pero al que odio mucho cuando hace esto-, tienen tendencia a esta actitud, y yo, he llegado a un punto que cuando empiezan con estas paranoias, puesto que no se les puede llamar de otra manera a estas manías obsesivas que tienen, directamente desconecto de la conversación, les cuelgo el teléfono, o discretamente, si hay más gente, me pongo a pensar en cosas bonitas para no concentrarme en lo que están diciendo, no oirles, y así evitar que les diga cuatro verdades de esas que a veces pueden escocer un poco... Pero realmente, no soporto esta obsesión por quererle poner cinco pies al gato incluso después de darse cuenta de que no le han podido buscar solamente tres...

*Sólo te tengo a ti


Todos soñamos con hallar nuestro gran amor, pero yo tuve un sueño más fuerte que los demás.


Personalmente, el título que mejor le queda a esta película, incluso más que el original, es el que le dieron en inglés,  He loves me, he loves me not (Me quiere, no me quiere).
Cuando empiezas a verla tiene toda la pinta de una película romántica, medio juvenil, con Tatou haciendo de estudiante de bellas artes y teniendo una relación que ella considera seria con un importante cardiólogo casado y a punto de tener un hijo. Hasta ahí, esperas una película más o menos predecible. Pero hacia la mitad el guión da un giro, y vuelves a ver la misma historia pero desde la perspectiva de él. Y es en ese punto cuando una pelicula romanticona que no parece tener nada nuevo se convierte en un film original y que trata sobre una temática muy poco representada en el septimo arte.
La verdad es que es poco conocida para estar protagonizada por Audrey Tatou, pero la considero bastante recomendable, puesto que te sorprende incluso cuando ya piensas que todo ha quedado resuelto...

lunes, 15 de febrero de 2010

¿Por qué siempre lo pierdo todo?..*

¡Eso me pregunto yo! Además, es una pregunta extensible a todo en esta vida... Pierdo amistades, pierdo amores, pierdo las ganas de hacer nada, ¡¡y pierdo carpetas con documentos importantes dentro!!
Me he pasado la mañana durmiendo (duermo demasiado, no es normal...) y luego, después de comer, me he arreglado ya por fin la habitación. Y cuando ya la tenía ordenado he echado en falta la carpeta que llevo al Conservatorio donde, esta vez, además de las partituras llevaba también unas recetas del homeópata con las indicaciones de cómo tomarme las bolitas y todos los billetes de tren con las fotocopias para reclamar esa multa que me pusieron hace un par de semanas. A parte del billete que tengo que usar para ir a la uni, que aún me quedaban viajes. ¡Y lo he perdido todo! Y me jode muchísimo. Porque si fueran sólo las partituras no pasa nada, hago fotocopias y ya está. O lo mismo pasa con lo del homeópata, le escribo un mail y se lo pregunto. ¡Pero todos los billetes y las fotocopias no puedo recuperarlo de ningún modo! ¡¡Y eso sí que era realmente importante!! ¡Como no aparezca la maldita carpeta me muero! ¡No entiendo por qué siempre tengo que perderlo todo! Además, ¡no sé ni cómo la he perdido! El único sitio donde puede estar, puesto que he buscado por toda la casa y en los dos coches, es en el aula donde hicimos la Master. Pero claro, si alguien la ha cogido, no sé si habrá sido buena persona y la habrá llevado a consergería... Joder, ¡vaya asco! ¡Estas cosas me ponen de muy mala leche!
Y luego, cuando estaba intentando relajarme y relativizar (aunque eso de relativizarlo todavía no lo he logrado) alguien me ha interrumpido llamándome al móvil. Era un número que no conocía, con prefijo de Salamanca, y he contestado pero no hablaba nadie, sólo se oían ruidos, voces, no sé... ¡Y yo no conozco a nadie en Salamanca! En fin, ¡que me ha tocado los ovarios, también, esa llamada! ¡Hostia! ¡Y además cuando estoy así me da por ser una malhablada y no dejo de soltar palabrotas y vulgarismos feos, joder! ¡Con lo "fisna" que soy yo siempre, coño! ¿Ves? Es algo superior a mí... En fin... Volveré a intentar eso de relajarme, ¡y ojalá que encuentre la carpeta!... ¿A quien se lo puedo pedir? Me parece muy hipócrita rezarle a alguien en quien no creo... Así que se lo pediré al destino, a la suerte, a algún numen celestial, o a quien quiera escucharme y pueda echarme una mano...
¡Joo, soy un desastre de persona!...

Ir o no ir, y otras idas de olla..*

Estoy indecisa, no sé qué hacer... No sé si ir mañana a clase o no ir... Será el primer día, tampoco se hará mucha cosa, y siempre puedo pedir luego los apuntes...
La verdad es que hoy me encuentro fatal, porque, después de estar ayer toda la noche sin dormir, he estado cinco horas encerrada en un teatro donde habían -3º C, y al llegar a casa me ha dado una bajada de azúcar tan bestia que se ve que me he desmayado y he empezado a delirar. Yo no me acuerdo de nada, estaba medio inconsciente, pero un poco más y tienen que llamar a la ambulancia... Me han hecho tragar un zumo como han podido, luego he comido un poco sólido, y luego me he pasado seis horas durmiendo... Y ahora me siento como si me hubiera atropellado un camión, pero sin ningún hueso roto... Y por eso no sé si ir mañana o no ir. Igualmente me tendré que mover de casa, porque he quedado por la tarde con Chelo. Pero si me quedo aquí por la mañana no es para dormir hasta la una, sino para levantarme un poco temprano, hacer un poquito de ejercicio, que con el rollo de que tengo cuatro pelos en las piernas ya ni voy a la piscina, y ordenarme de una vez por todas la habitación, que realmente está que da asco...
Hoy, para ser domingo, se podría decir que no he pensado demasiado en Ivan. Si lo comparo con el domingo pasado, ¡casi no he pensado nada en él! La verdad es que, después de hablar con un par de amigos (que siempre tienden a apoyarse entre ellos, los hombres, aunque reconozcan cuando alguno se comporta como un capullo), me he dado cuenta que en el fondo es normal que no me llame. Si lo que pretendía era tener una amistad, no se pasa de pareja a amigos en una semana ni en dos... Pero entonces, lo que no entiendo y me parece inacceptable, son sus mentiras. Sus embustes, ya no sólo sobre que me llamaría etc, sino lo que hablábamos siempre de cómo sería si algun día lo dejábamos. Recuerdo que cuando él empezó a decirme que aunque lo dejaramos seríamos amigos etc yo le dije: "¿Pero no estaré ni siquiera unos meses sin saber de tí, para que pase un tiempo y todo ese rollo?..." Y él me respondió: "No, estaremos como mucho una semana, pero no más. Yo no quiero que salgas ya nunca de mi vida, y si quieremos ser amigos lo peor que podemos hacer si algun día rompemos es dejar que nos distanciemos con la excusa esa de dejar pasar un tiempo". En su momento me pareció un poco utópica la respuesta, pero como siempre que se hablaba del tema me decía lo mismo, e incluso el día que me dejó me dijo eso, pues claro, ¿qué iba a hacer, yo? ¿Pensar que me estaba engañando? Pues no, le creí a pies juntillas, como siempre... Pero, en fin, no sirve de nada que lo escriba aquí, así que... Ya me llamará si quiere, y si veo que en marzo aún no ha dado señales de vida le llamaré yo para ir a buscar mis cosas, que aún estan en su casa...
Por suerte, ya tengo algo más interesante en lo que pensar. Aunque como me pase diez días dándole vueltas a lo mismo, al final me voy a desequilibrar todavía más de lo que pueda estarlo ya... Pero mira, está bien tener algo que te ilusione y que a la vez te mantenga un poco activo, porque como este tipo de cosas siempre han sido un poco como un deporte de riesgo para mí, quieras que no entre los nervios y la adrenalina me mantendrán despierta. ¿Cómo se lo dije aquella vez al homeópata...? Ah, sí. Que me hacía sentir viva hacer cosas que sabía que no debía hacer. ¡Ja, ja, ja, ja! Hacer cosas que no debo hacer, qué relativo que es eso... Si me apetecen, ¿por qué no voy a poder hacerlas? Estamos todos cargados de puñetas y de prejuicios inútiles... Estas cosas sólo sirven para amargarnos todavía más la existencia. ¿Se puede saber quién fue el listo que decidió que es lo que se debe o no se debe hacer? ¿Lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo ético y lo no ético? ¿Lo moral y lo inmoral?... ¡Deberíamos ser todos amorales! Seguramente seríamos más felices si nadie hiciera juicios de ningún tipo en relación a un punto que alguien marco como aquello a seguir... No sé si la causante es esta sociedad basada en los valores judeocristianos, que giran alrededor de la culpa, y ya te consideran pecador por el simple hecho de nacer, argumentando que alguien de barro quiso probar el fruto del arbol del conocimiento. O si, por el contrario, son mensajes subliminales escondidos en los programas de mayor audiencia los que nos comen el coco para que todos seamos correctos y no digamos palabrotas... Aunque yo me inclino muchísimo más por la primera opción. Quizás porque es un mundo que, quiera o no, conozco bastante porque de pequeña era muy, muy creyente y, ávida de saber y conocer mejor toda aquella religión que con mis tiernos 8 años me parecía tan perfecta, devoré el antiguo y el nuevo testamento un par de veces e incluso me atreví con esos repugnantes libros, (que hoy considero mala ciencia-ficción), de J.J. Benítez que narran como verídico un supuesto viaje en el tiempo hacia Jerusalén, aterrizando justo cuando Lázaro está a punto de morir, y presenciando a partir de ahí todos los milagros de Cristo y su pasión. Suerte que antes de que acabara la saga algún adulto con un poco de cabeza advirtió a mis padres que no era demasiado normal que una niña de 8 o 9 años leyera Caballo de Troya, y me los quitaron antes de que se me derritiera el cerebro... Y, ¿a qué venía hablar de todo esto?... Ah, sí, lo he dicho por todo eso de lo bueno y lo malo y bla, bla, bla,...
En fin, pues no sé si ir o no ir mañana a la universidad... Lo pensaré mientras me echo una partida al solitario, que eso, curiosamente, si no me raya más, tiende a despejarme las ideas...

domingo, 14 de febrero de 2010

Aprender a quererme...*

No sé a quien pretendo engañar... Bueno, sí, sí que lo sé... Pretendo engañarme a mí misma... Y no es que sea tonta, sólo que tengo tendencia al autoengaño...
Por mucho que lo ignore, que salga, que intente distraerme, que planee encuentros de placer con otra gente, parece que no puede pasar un día entero sin que haya pensado en él más de tres veces... Y cuando eso ocurre me parece absurdo todo lo que hago por intentar no pensar en él cuando sé que pensaré en él igualmente... Y me siento estúpida y mal... Quiero poder salir, quedar con gente, divertirme y pasarlo bien, poder disfrutar de lo que  me vaya ofreciendo la vida sin pensar en si debería, no debería, quizás es muy pronto, quizás tendría que guardar luto unos días más, quizás me llame mañana mismo, quizás tiene el móvil estropeado y por eso no me llama, quizás no le gustará ver que me distraigo y salgo y lo paso bien... Pero todo eso, todos esos pensamientos, ¡sobran! ¡Son absurdos! No se ha muerto nadie, no tengo que llevar luto, no tengo que guardarle ningún respeto, ni ninguna fidelidad, ni ningún trato especial. Fue él quien decidió romper la relación, y ya está. Lo único que yo tengo que hacer es aceptarlo y olvidarle. Ha demostrado que todo lo que pudo decir este último año eran sucias mentiras, ¡y por tanto no merece que yo derrame ni lágrimas, ni pensamientos, ni culpas, ni suspiros, ni mucho menos malos rollos conmigo misma! Él debe estar la mar de feliz y contento, y yo debería estarlo igual y no comerme tanto la olla como me la como... Lo que necesito es precisamente salir y distraerme y no cuestionarme demasiado si lo que hago está bien o está mal. Si lo hago porque me apetece y disfruto con ello, no puede ser malo. Y si algo tiene de malo, me da igual. ¡Soy libre de hacer con mi vida, con mi corazón, con mi mente y con mi cuerpo lo que a mí me dé la gana, cuando a mí me dé la gana!
¿Qué algún día quiere llamarme? Pues muy bien, perfecto, pero lo que ni puedo ni debo hacer es estarme aquí encerrada, triste y ojerosa esperando su llamada, que quizás ni llega, o llega dentro de varias semanas o meses, incluso. Y si quiero salir de Carnaval, salgo. Y si quiero quedar con alguien para tomar algo, quedo. Y si quiero pasarme un fin de semana entero revolcándome con otro, lo hago, y punto. Total, a él no le debo nada. Bastante daño me ha hecho ya, como para que encima tenga que venir mi estúpida vena de mujer maltratada a machacarme todavía más. Es plantando cara al mundo como se irán todos mis miedos irracionales, y no dejandome dominar por ellos... Nunca debo olvidar mis cuatro metas fundamentales para poder empezar a ser feliz:
1. Aprender a quererme a mí misma.
2. Dejar de tener miedo a la soledad.
3. No crear vínculos de dependencia emocional con nadie, ni llegar a la situación de posicinarme por debajo de cualquiera, y menos si es una persona que no me conviene o con la que estoy "mal acompañada".
4. No dejar que nadie hiera mi autoestima y mi confianza con rechazos o menosprecios, y saber cuando se da esta situación, por muy camuflada que esté.
Seguro que logrando esto seré muchísimo más feliz y dejaré de preocuparme por estupideces. Otro de mis problemas es que pienso demasiado, debo aprender a dejarme llevar y hacermelo fácil...
Como dice esa canción de La Oreja, he llorado demasiadas veces donde nadie llora más, donde el amor sabe mal, donde los versos se van, donde la vida da igual, donde nada es de verdad, donde no existe la paz... Aunque en mi caso, la única persona que tiene que perdonarme y abrazarme soy yo misma...

sábado, 13 de febrero de 2010

Carnaval..*

¡Qué frío! He estado dos horas y media quieta viendo la rua de Carnaval, a 2º C, con apenas una camisetilla y un jersey, ¡¡y me he congelado viva!! ¡No me sentía ni las manos ni los pies ni nada!...
Anna iba super guapa, con un vestido de veneciana y una máscara espectacular. Yo, en cambio, he pillado un delantal de mi madre y esos guantes de plástico verdes de limpiar el váter, y eso con un plumero y una cesta de la compra ha sido mi disfraz. Ni siquiera me he maquillado, que es lo que más me gusta del Carnaval... Pero bueno, para ir de ama de casa tampoco se necesita ir maquillada... Me he comprado unos pendientes por menos de un euro (algo insólito, pensaba que no existían ya precios tan bajos fuera de las tiendas de chinos) y ya está... Pero claro, no llevaba abrigo ni nada y me he congelado enterita. Hemos decidido que el año que viene nos disfrazaremos igual. Los requisitos del disfraz son: 1. que puedas llevar muchas capas de ropa debajo, y 2. que nos podamos poner una peluca rubia (caprichos de morenas... bueno, castañas oscuritas, ambas tenemos el pelo más o menos del mismo color).
Pero, no veas, ¡qué frío! Estoy con el batín y metida en la cama desde hace ya un buen rato y aún tengo el frío metido en el cuerpo... Tengo toda la piel de gallina todavía.
Luego ha empezado a caer aguanieve y hemos entrado en una cafetería a tomar algo. Y, atención, ¡he ligado! Pero claro, como no podía ser de otra manera tratándose de mí, el sujeto en cuestión pasaba de los 40, seguro... He pedido a la camarera un café con leche calentito con sacarina, claro, y ella me ha traído azúcar. Se lo he devuelto y le he pedido que me trajera sacarina. Y cuando tras diez minutos esperando he visto que ya ni se acordaba, me he acercado a la barra y he esperado a que el hombre me atendiera.
- ¿Qué te pongo? - me ha preguntado con una gran sonrisa.
- ¿Me puedes dar un par de sobres de sacarina, por favor?
- Sí, por supuesto, pero te los cambio por tu número de móvil.
Él me ha guiñado el ojo, yo le he mirado incrédula, y (he sido sutilmente borde, lo sé), sin decirle nada más, he ido en busca de la camarera y le he pedido que me trajera los dos sobres que ella me ha dado en seguida al darse cuenta de su olvido. Luego Anna ha comentado cómo me miraba el de la barra, pero, sinceramente, no estaba para seguir el juego de las miraditas a nadie. Primero porque ya no me acuerdo de cómo se hace, y segundo porque no me apetece, y menos con un hombre que podría ser mi padre... ¿Por qué diantres siempre se fijan en mí tipos cuarentones? Vale, reconozco que tienen su encanto, yo soy la primera que perfiero alguien que me saque 10 años a un criajo de mi edad que no sabe ni donde tiene la... ¡cabeza! Pero quizás es hora de que alguien que no me doble la edad se fije en mí... No sé, sólo por probar cómo sería no llevarse más de 5 años con una pareja amorosa, sexual, o de otra índole personal...

viernes, 12 de febrero de 2010

Viernes en cama..*

Supongo que esa apatía de la que hablaba hace un par de días me la provoco yo misma, pero lo cierto es que no me apetece salir de la cama... Yo pensé que ya lo había superado, pero está claro que algo así no se supera de un día para otro, y menos cuando realmente quieres a la persona...
Él, como era de esperar, sigue sin llamarme. ¡Me parece tan increible!... Pero así es. La verdad es que tengo unas tentaciones fuertísimas de coger el móvil, llamarle y decirle: "¿¡Qué!? ¡¿Te acuerdas de mí o te hago memoria?!". Pero no... Dijo que llamaría él y es él quien ha de llamar. Si veo que pasa un mes entero y aún no me ha llamado (que ya me veo a venir que es lo que pasará...) entonces ya me plantearé seriamente llamarle yo. Pero antes no. Mi hermano se ha puesto a ver ese programa de humor y he tenido que marcharme de la cocina a prisa y corriendo por no verlo... No es que sea malo, la verdad es que está bien el programa, pero es lo que veía siempre los viernes con Ivan... Incluido aquel último viernes que le vi... Y me ha dolido ver eso, aunque haya sido un instante, sin estar a su lado... Se me hace todo muy raro, la verdad... Dos años de rutinas roto así, de buenas a primeras, de golpe... Hacía siglos que no cenaba yo un viernes en mi casa... La semana pasada me libré porque tuve ensayo, pero la verdad es que hoy, aun sin ser consciente de ello, se me ha hecho rarísimo, notaba algo extraño, y no ha sido hasta que me he dado cuenta de esto que no he visto hasta qué punto puede afectarte algo que crees que tienes superado. Además, buscando una foto de hace tiempo, he encontrado fotos nuestras de esos primeros meses donde los dos estábamos guapísimos, radiantes, y sobre todo enamoradísimos y felices... He llorado un poco, lo reconozco, no lo he podido evitar... Lo he visto, si cabe, más guapo de lo que lo recuerdo... O quizás es que el desamor le hizo perder esa radiante felicidad que se ve en las fotos... Y cada foto era un recuerdo, y cada recuerdo una puñalada, y cada puñalada un grito ahogado de dolor,... Y yo, masoca de mí, no podía dejar de mirarlas, recordar, apuñalarme y sufrir...
La vida es una mierda. Lo es siempre, y siempre lo será aunque a veces se camufle bajo una capa de aparente felicidad... Pero es esa "false bonheur", como pone en la taza que hice hace unos años en la Escuela de Arte en la que hice una asignatura suelta por puro placer. Por tanto, el único secreto para poder disfrutar un poco de esta vida es intentar vivirla a tu antojo, haciendo lo que verdaderamente te apetezca, con quien te apetezca y cuando te apetezca. Como se dice popularmente, la vida son cuatro días, y el primero ya ha pasado... Más vale vivirla al máximo...

Viernes otra vez..*

Y volvemos a estar a viernes, ya... ¡Cómo pasa el tiempo! Aunque pase para todo el mundo igual, en el fondo lo percibimos de manera distinta... Una noche puede hacerse eterna, o, por el contrario, pasar en un instante... Mis noches, últimamente, se me hacen eternas... Antes, a eso de las doce, me ha entrado sueño, y seguro que si me hubiera puesto a dormir podría haber cogido el sueño y dormir toda la noche. Pero claro, ¡como tenía que despertarme a la una y media para pincharme!... Y ahora me he desvelado...
La Master de esta tarde ha sido muy interesante y provechosa, pero hay tantas cosas que tengo que trabajar todavía... A nivel de interpretación muy bien, pero a nivel físico dejo mucho que desear... Me ha recomendado que vaya a un fisioterapeuta urgentemente ante el estado de tensión de mis hombros, espalda, y parte cervical. La mandíbula va lenta, no logro la apertura necesaria para los sobreagudos, y eso sólo puede perjudicarme porque entonces tenso todavía más la zona y no es algo que esté en mis manos modificar en un instante, como podría ser una nota desafinada, o una palabra mal pronunciada... Sí, sin duda debo gastarme 40€ si hace falta, pero tengo que ponerme en manos especializadas ya de una vez por todas, porque si no no podré ni girar el cuello...
Otra vez viernes, y este finde no tengo tantos planes como el pasado... Me da miedo quedarme aquí en casa en actitud autocompasiva, gimoteando y pensando en por qué no me llama, por qué me mintió, por qué tantas otras cosas que no entiendo, etc etc etc... No, no, no, no es nada bueno hacer eso, no. El sábado es carnaval, así que saldré por la tarde con Anna, como cada año. Por la mañana, mira... Dormiré, ya está. Si duermes el tiempo pasa mejor porque no te enteras. Y el domingo creo que por la mañana teníamos ensayo, que ahora les ha dado por hacerlos por la mañana. ¡Pero me da taaaaanto palo!... Si ya de por sí me da palo, ¡imagínate un domingo por la mañana! Ni te cuento... ¡Y mañana (hoy) ya no hay Master! Así que no sé qué haré por la tarde... Sonia me ha dicho de ir a la piscina pero no ha concretado nada, así que no sé... También tengo pendiente quedar con Miquel y con Chelo, a quienes dije que llamaría y no les he llamado... Bueno, pero no lo dije con intención de mentirles, ¡ni mucho menos! Además, no tiene nada que ver un caso con el otro... Nada, nada que ver. Absolutamente nada.
Joder, no sé si es por las horas que son ya o por qué, pero mi cabeza hace unas asociaciones de ideas rarísimas... Al escribir "absolutamente", me ha venido a la cabeza una marca de vodka (y me gustaría saber por qué, puesto que yo no bebo nunca), Absolute, que va en una botella que cuando la vi la primera vez llamó mi atención por la forma, las letras azules, grandes... Y acto seguido he pensado cuando fue la primera vez que vi esa botella. La respuesta ha sido ese miércoles de hace un par de semanas en Apolo, cuando fui por primera (y última en bastante tiempo) vez a la discoteca. Pero he recordado que cuando la ví recordé que la había visto antes. Y entonces me he puesto a pensarlo (todo esto ha pasado rapidisimamente rápido en mi cabeza, a la velocidad de la luz) y me he acordado de que la vi por primera vez una noche de marzo, de hace tres años, creo... No, tres años no... ¿Dos años? ¿Sólo dos años? Sí, puede ser que haga sólo dos años... Sí, pues hace dos años. En un hotel lleno de hormigas (absurdos los detalles que guarda nuestra memoria sobre cosas que piensas que ni recuerdas...), mezclado (el vodka) con blue-tropic en un vaso de...¿cartón? (Ya no sé si realmente fue así, me lo estoy imaginando, o directamente lo soñé), y compartiendo cama con alguien que, según como se miré, y por mucho que al principio fuera todo lo contrario, si te paras a analizar los últimos meses detenidamente, quizás no fuera tan diferente a Ivan por lo que a mí respecta. Es decir, por muy diferentes que fueran, en el fondo yo acabé teniendo las mismas sensaciones, aunque más intensas con uno que con el otro, lógicamente... No es comparable casi dos años de relación seria y estable a una especie de relación de un mes sí, cuatro no... Pero, en el fondo fondo, aunque empezaran de modos muy distintos, acabaron más o menos por los mismos problemas... Quizás es simplemente que todas las relaciones terminan igual... O quizás es simplemente que soy demasiado complicada, exigente, y defectuosa en general como para ser capaz de tener una relación de verdad en la que no surjan los mismos problemas una y otra vez... O quizás es más simple que esto, quizás es simplemente que el problema no es la relación, sino yo...
Uy, basta, basta, ya veo que estas disgregaciones no me van a llevar a buen puerto... Además, ¿para qué comparar cosas que no son comparables? Cada relación y cada persona es un mundo, así que mejor dejo de jugar a las comparaciones (que tanto molestaban a Ivan, aunque si él no hubiera cambiado yo no hubiera tenido que comparar nada, eso también es cierto) y me pongo a leer un rato la postpoesía del Proyecto Nocilla de Fernández Mallo (libros raros donde los haya... Entiendase raro por innovador, poco usual, que llama la atención)

jueves, 11 de febrero de 2010

Apatía..*

La cosa no prospera... Estoy tan apática... ¡Tanto!... Anoche, por si no fuera ya suficiente con el insomnio, me dió una bajada de azúcar impresionante, me desmayé, intenté ir hasta la cocina para coger un zumo y saltó la alarma de casa,... En fin, un show... Claro, no me dormí hasta las seis y media, y luego me encuentro que no hay quien me despierte antes de las 12... Además, en mi desesperación, me tomé dos pastillas para dormir, que, aunque sean homeopáticas, algo hacen, ¡porque tengo un entumecimiento por todo el cuerpo!... Luego, esta mañana, mientras dormía, he tenido dos bajadas más, aunque no tan fuerte como la de anoche, pero también me han dejado bastante chafada...
Y ahora a las cinco tengo la segunda Master, y me tocará cantar y no saldrá nada decente de mi garganta...
A todo esto, todavía no tengo disfraz para el sábado. Dudo entre ir de ama de casa histérica o de bolsa de chuches... Si me veo con ánimos para hacerme el de bolsa de chuches lo haré. Y, si no, lo dejaré para el año que viene, le robaré un delantal y unos guantes a mi madre, y ya está, de ama de casa histérica...
¡Y el otro todavía no me ha llamado! ¿Todavía? Joder, parezco idiota pensando que me llamará... Está claro que no va a hacerlo, que todo lo que dijo fue mentira, todo, absolutamente todo, ya no sólo lo de que me llamaría, sino también todo lo demás, toda esa mierda de que seríamos amigos y yo formaría siempre parte de su vida, y sería su pequeña protegida y toda esa mierda apestosa que yo me tragué convencida de su sinceridad... Qué estupido, Dios mío... ¡Ese debe estar ya desfogándose con otra!... Me gustaría ser capaz de, si me llamara pasada ya esta semana, no cogerle el teléfono. Pero sé que no soy capaz... Que me llame cuando me llame se lo cogeré. Lo que está claro es que cuanto más tiempo pasa menos me apetece tenerle ni como amigo ni como nada, porque si lo que hizo fue de cobardes, ¡lo que está haciendo es de capullos integrales! En fin, no sé que hago perdiendo todavía el tiempo ya no sólo en pensar en él, sino incluso en escribir nada sobre él. ¡Que le jodan! Uy, no, eso no... Es muy vulgar y, además, soy incapaz de desearselo con auténtico odio y rencor, así que será mejor que no lo diga más...

martes, 9 de febrero de 2010

Ahora las cosas sólo pueden mejorar..*

Después de 10 días horribles, donde me ha pasado todo lo peor que le puede pasar a alguien, ahora las cosas sólo pueden mejorar, y creo de verdad que va a ser así.
Para empezar, mi peso en la báscula no hace más que bajar. Aunque sólo sean 100 gramos de un día para otro, lo importante es que cada día estoy más cerca de mi límite de 60. Eso me hace muy feliz, porque, aunque todavía tenga un flotador que me sale por las bandas, no es nada comparado a los tres o cuatro que llevaba puestos este verano, ¡y ropa que no podía ponerme ahora me va la mar de bien!
El concierto del jueves me levantó el ánimo, me salió mejor de lo que nunca hubiera podido imaginar. Y gracias a eso hoy he recibido una fantástica noticia, que creo que ha sido tan maravillosa precisamente porque no me la esperaba. Me había apuntado a una Master Class de canto en la que me dijeron que no podría participar porque ya estaban todas las plazas cogidas, pero hoy me han mandado un mail para decirme que había una vacante y que, por las actitudes que denotó mi actuación del jueves, piensan que tengo suficientes cualidades para sacarle provecho. Además, no participaré sólo un día, sinio ambos, y quieren que actue en el concierto de apertura con cualquiera de las dos piezas que canté el jueves. ¡Es una noticia maravillosa! Me han pedido que vaya esta tarde, a eso de las 8, para poder ensayar con el pianista que acompañará en la Master Class, que, por cierto, había sido profesor mío de piano en aquellos años en los que todavía me dedicaba un poco al pobre instrumento que ahora tengo ya abandonado...
Tengo dudas en cuanto a qué pieza escoger, pero bueno. Si me da tiempo, que supongo que sí, pasaré a ver a mi profesora para comentarlo con ella, a ver cuál ve mejor. Las dos eran difíciles, pero eran totalmente distintas, también... Con la zarzuela disfruté muchísimo, ¡aunque es tan difícil!... Es más indicada para una soprano más lírica, no tan ligera como yo. Pero igualmente ambas me quedaron bien... ¡Qué ilusión! Por fin algo que me saca del letargo en el que me sumerjo cada día sin querer... Esta semana lo estoy haciendo fatal, ni voy al gimnasio, ni quedo con nadie, ni nada... Pero mira, mañana y el jueves ya tengo la tarde ocupada y además en algo muy provechoso, ¡sí señor! No sé si el viernes habrá ensayo, ojalá que no, estoy harta... Quizás llame a Miquel para vernos el viernes. O a Chelo, que teníamos que quedar, pero el viernes pasado me encontraba fatal... Sonia también me dijo que me llamaría, pero bueno... En fin, me levantó de un salto, me ducho en un momento, vuelvo a pesarme (como me gusta ver esas cifras tan "bajas" en la pantallita), y me voy al conservatorio a pagar la Master y a pasar la pieza ni que sea una vez con el pianista.
Ha sido una buena idea encender el ordenador y mirar el correo, porque además estaba leyendo un libro sobre sexualidad, el de Nuria Roca, y estaba empezando a deprimirme todavía más con su lectura... Es que, también, ¡soy de lo que no hay! ¿A quién se le ocurre leer ese tipo de libros después de una relación como la que he tenido con Ivan, que lo único que ha hecho en ese terreno ha sido rechazarme sistemáticamente durante meses y meses?... ¡Pa' matarme!...
Pero bueno, aunque las desgracias nunca vengan solas, ¡está claro que después las cosas sólo pueden mejorar!

lunes, 8 de febrero de 2010

Y vuelta a empezar..*

Lamentablemente, debo poner mi contdaor de días sin lágrimas otra vez a cero...
He terminado la novela que estaba leyendo, y una de las protagonistas lo deja con su pareja de años. No he podido empatizar con ella y volver a llorar... E iba pasando los capítulos con la esperanza de que al final se reconciliaran, porque si ellos se reconciliaban, quizás empatizaban conmigo y yo podía salir de esta sensación de desequilibrio... Y sí, al final se reconcilian, pero yo no he salido de mi sensación de ingravidez...
Otro día que acaba, y no me ha llamado... Soy tonta, sin duda... Una parte de mí me pide exasperadamente que deje de pensar que me llamará de un momento a otro porque no va a ser así. Porque sí que quizás un día me llame, pero ese día no será ni hoy ni mañana, ni al otro, ni al otro, ni al otro... Y mi otra parte, mucho más emocional que la primera, hace que me dé un vuelco el corazón cuando suena el móvil y que de ocho y media a once y media mire el móvil cada dos por tres por si ha llamada y yo no lo he oído... Un comportamiento estúpido, realmente... Pero me he dado cuenta que lo único que quiero es la verdad. Si no piensa llamarme, por favor, que me lo diga. Que me mande un sms donde ponga "No vas a saber nada más de mí en mucho tiempo". ¡Y ya está! Yo me hago a la idea de eso y dejo de atormentarme y obsesionarme con la espera de su llamada. Y si realmente piensa llamarme... Bueno, no, si realmente pensaba llamarme debería haberlo hecho ya... Que para algo se dicen las cosas...
En fin, lo mejor es que me sumerja en un profundo sueño y evite pensar en nada, y menos si está relaciondo con él porque tampoco lo voy a entender, y además hace ya unos días que me resigné a no entenderlo...

Método Bridget Jones..*

Voy a hacer un poco de Bridget Jones para hacer un balance del día:

  • Horas dormidas durante la noche: 0 h.
  • Horas dormidas cuando salía el sol: 1'5 h.
  • Horas dormidas en pleno día: 2 h.
  • Kilos perdidos en las últimas 24 horas: 0'4 Kg. (¡peso menos que cuando salí del hospital!)
  • Cantidad de comida ingestada: Mediana-Baja
  • Calidad de comida ingestada: Mediana-Alta
  • Cantidad de carbohidratos ingestados: 5 raciones
  • Litros de sangre que me han quitado: 60 cl.
  • Daño sufrido por el pinchazo de la aguja: Bajo (¡a todo se acostumbra uno!...)
  • E-mails recibidos: 2
  • E-mails que no fueran basura: 0
  • Smss recibidos: 1
  • Smss importantes: 0
  • Llamadas recibidas: 2
  • Llamadas importantes: 0 (no cuenta ni la del amigo para pasar el rato, ni la de mi padre para saber donde me recogía para traerme a casa...)
  • Páginas leídas: 102
  • Libros terminados: 0 (aunque pretendo terminar uno antes de que acabe el día)
  • Libros devueltos: 0
  • Lágrimas derramdas: 0
  • Tentaciones de mandar sms que no debo: 1
  • Tentaciones de llamar a quien no debo: 0
  • Clases provechosas: 2
  • Canciones bonitas cantadas: 3
  • Personas que han elogiado algun aspecto de mí o de mi trabajo para ayudar en el proceso de recuperación de mi autoestima: 1
  • Objetos demasiado vinculantes y simbólicos de nuestro amor guardados en cajita y metida en cajón: 2 (¡¡lo hice!!)
  • Pensamientos tristes autocompasivos: 2 o 3... o 4... Quizás 5...
  • Regalos recibidos: 1
  • Confesiones de la causa de mis penas: 3
  • Felicitaciones por mis penas: 2
  • Prendas guardadas en armario: 0
  • Prendas sobre la cama, silla, suelo,...: demasiadas para contarlas...
  • Deseos irrefrenables de tener un perrito: 6 o 7...
  • Deseos irrefrenables de tener un baby: 0
  • Deseos irrefrenables de saber algo de él: 1 o 2...
  • Deseos irrefrenables de compañía masculina: 3 (nadie concreto, un cuerpo sin rostro)
  • Cabreos con amigos: 1
  • Reconciliaciones con amigos: 0 (pero ya se me pasara, siempre se nos acaba pasando)
  • Abrazos dados o recibidos: 0
  • Besos dados o recibidos: 0
  • Ganas de continuar con mi vida: Mediana-Alta

¿Qué?..*

Son las 4, así que ya estamos a lunes... No puedo dormir... Aunque me quedara dormida ahora sólo tendría 4 horas de sueño, y no sé hasta qué punto valen la pena... A veces, si has de dormir poco, más vale no dormir... A mí me dejan más hecha polvo dos horas de sueño pesado que no una noche en vela... Además, paso las horas como puedo, principalmente leyendo la novela esa de 800 páginas de Marian Keyes... Está entretenida, la verdad, te distrae y no deja que pienses... Además, como tengo el portátil aquí en la cama, sobre una práctica plataforma acolchada que me regaló Ivan, cuando llevo 70 o 80 páginas, para parar un poco hago un par de partidas al solitario, navego por internet, o simplemente me pongo a escrbir esta entrada...
Hace justo una semana tampoco podía dormir, pero la diferencia es que tampoco podía dejar de llorar... Hoy ya no lloro. Bueno, el recuerdo es muy traicionero, y aún me asaltan "a mado amada", como escribía Ángel González, recuerdos bonitos de los últimos días juntos... Hace un momento, por ejemplo, he recordado que el último domingo que estuvimos juntos, cuando ya recogía las cosas para marcharme, se me quedó mirando y de repente me dijo: "Eres guapa, eh, puñetera!...". Yo hice media sonrisa y continué como si nada, pero en realidad me gustó tanto que me dijera eso... En los últimos tiempos se había vuelto frío, seco, reservado, distante, y rara vez me tiraba un piropo o me decía "te quiero". Pero cuando lo hacía sabía que era porque le salía, que era sincero (o eso quiero pensar, vaya...). Y el hecho de acordarme ahora de esto, de esa dulzura espontanea y poco habitual que me hizo tan feliz en un instante, y contrastarlo con el dolor de esta última semana, con sus palabras frías, sus argumentos racionales y contundentes, sin opción a rebatirlos, sus mentiras que no entiendo... No hacía falta que me dijera que me llamaría en unos días para luego no hacerlo, ni que me mandaría mensajes para luego no hacerlo, ni que a la larga todo sería igual pero con otro enfoque para luego no ser cierto... No era necesario mentir. Hubiera preferido que me dijera la verdad, que no me mandaría nada, ni me llamaría, ni sabríamos el uno del otro más que quizás un par de veces al año y por casualidad... Mejor eso que no estar con los nervios de punta cada vez que suena el móvil esperando que sea él o algo suyo... Tendré que tomar vitamina B o a este paso mi sistema nervioso central, ya de por sí bastante alterado, va a acabar peor de lo que está...
Joder, sigo escribiendo gilipolleces... ¡A este paso me sé de uno al que no voy a ver ni para verano del 2020!... ¡Con la falta que me hace una juerga bien montada!... Quizás me vaya un par o tres de días fuera para Semana Santa. A algún lugar cálido donde para esas fechas pueda ya estrenas el vestido-capricho que me compré el viernes y que me costó más de lo que me podía permitir, o, lo que es lo mismo, igual que una camiseta, un pantalón, una falda, unos leggins y unos botines en rebajas...

domingo, 7 de febrero de 2010

¡Felicidades!...

Hoy era nuestro aniversario, 21 mesecitos que siento que no han servido para nada más que para sufrir después...
Hoy he visto claro que no va a llamarme hasta dentro de bastante tiempo. Y la prueba me ha llegado esta tarde, en forma de llamada. No esperaba la llamada de nadie, a parte de la suya, y allá a las seis me ha sonado el móvil. Primero he pensado que por la hora y el día seguro seguro seguro que sería él. Pero luego he visto un número que no conocía. Lo he cogido, ¡y ojalá no lo hubiera hecho! Era la abuela de Ivan, y me llamaba para preguntarme que qué había pasado con él. Yo, ante esa llamada inesperada, no he podido evitar ponerme a llorar, y no sabía qué decirle a la pobre mujer. Le he preguntado lo que le había explicado Ivan, y me ha dicho que al ella preguntarle por qué hacía ya dos semanas que no iba a comer, cuando he ido cada domingo durante los últimos dos años, él le ha dicho que no iba a ir más porque lo habíamos dejado. Me ha dicho también que no me olvidarán, que esa es mi casa, que puedo ir cuando quiera, y sobre todo, sobre todo, me ha repetido como nueve o diez veces que no le diga a Ivan que me ha llamado. Estaba tan trasbalsada que no he pensado en preguntarle nada, pero ahora pienso que podría haber preguntado por él, y, aunque no me lo hubiera dicho, también me hubiera gustado preguntarle qué le había dicho exactamente para que me insistiera tantísimo en que no le dijera nada de su llamada. Y al colgar he entendido que él no me llamaría. La semana pasado me dijo que antes de decirselo a nadie prefería que pasaran unos días y hablaramos los dos tranquilamente para aclarar lo poco que quede por aclarar. Y al ver que ya se lo había dicho, pero en cambio no me había llamado, ha sido como si una verdad horrible y aclaparadora se apoderara de mí... Me ha jodido la tarde y el preestreno, la verdad, aunque como buena profesional no he dejado que se notara encima del escenario.
La obra ha ido bieno, he visto a Miquel, que hacía días que no le veía y me apetecía verle, y estoy más o menos satisfecha de mi actuación. En concreto de la escena histérica, que en el ensayo anterior no me sabía el papel, pero con el público delante lo he dicho e incluso con más gracia de la que había ensayado. Supongo que es por eso que la gente dice que soy una artista, porque para mi pleno rendimiento es imprescindible el público. Vuelvo a plantearme en serio lo de ir al Institut del Teatre. Estoy cansada de la compañía en la que trabajo, el nivel ha bajado mucho, y además estoy bastante asqueada de todo en general y del director en concreto. Lo que pasa es que figuro también como secretaria de la compañía en los papeles legales y teniendo cargo administrativo no es tan fácil irme y ya está... Tendré que hacer como Miquel, irme desvinculando a poco a poco como quien no quiere la cosa, y que cuenten conmigo para papeles de adorno que no impliquen más que ir al ensayo general y ya está... ¡En fin!... Voy a cenar algo... Hoy ha hecho bikinis, mi madre... Espero no ponerme a llorar al recordar que era lo que cenaba casi siempre con Ivan, y sobre todo los domingos... Me entran impulsos de presentarme en su casa, o de mandarle un sms recriminatorio, pero no vale la pena... Dicen que la mejor arma es la indiferencia, aunque sé que en este caso no es una arma, sino un favor para él...

sábado, 6 de febrero de 2010

A week later..*

Y una semana más tarde sigo sientiendo que no debería haber pasado... Justo ahora hace una semana de aquella fatídica llamada, y preferiría que no se hubiera hecho nunca. Me gustaría poder estar cenando juntos, celebrando nuestro aniversario que hubiera sido mañana, durmiendo juntos aunque no pudiera ni abrazarle, pero me bastaba con saberle al lado... Sigue pareciéndome increible que no me haya llamado ni mandado ningún sms como me prometió... Me he pasado la tarde mirando el móvil, con la esperanza de que hubiera sonado y yo no lo hubiera oído. Pero no, no ha llamado... Rosa ya me ha dicho que aunque me parezca increible, debo hacerme a la idea de que no me llamará. Que es algo que se dice por protocolo, y para sacarse de encima a las exsnovias histéricas y pesadas... Pero yo aún albergo la esperanza de que lo haga... Aunque es cierto que en forma van pasando los días la esperanza deja paso a la tristeza, al dolor, a la rabia... Y me siento cada vez más estúpida... Por haberme creído que me llamaría, por haberme creído que me quería, por haberme creído que era sólo una "etapa", por haberme creído que seguía enamorado de mí,... Por haber creído tantas cosas que, aunque mi corazón sigue obstinado en darlas por válidas, mi cabeza empieza a entender que no eran verdad, y lo argumenta con diferentes recuerdos que lo justifican... Y todo eso duele, por supuesto... Y aunque haya pasado una semana, y también los momentos más críticos, y a pesar de que ya no derramo lágrimas casi, porque he aprendido a absorberlas cuando aparecen en mis ojos a base de parpadeos, me siento decaída y empiezo a estar agotada de fingir estar bien cuando en realidad preferiría parar el tiempo hasta que mi dolor cesara y mi corazón recuperara un poco su ritmo normal y un aspecto más o menos digno para ir por el mundo... No tengo ganas de nada... Sólo quiero oírle unos minutos... Sólo quiero poderle abrazar... Sólo quiero que todo vuelva a ser como antes, que él vuelva a quererme como lo hacía al principio y que seamos felices, sin más... ¿Es tanto pedir?...

Estrés..*

¡Buff!... Menudo estrés ya de buena mañana... Bueno, es casi la una del mediodía, pero he tenido una hipo y me ha dejado medio zombie toda la mañana hasta que mis neuronas han trabajado un poco y se les ha ocurrido ir "corriendo" a beberme un zumo para que me subiera el azúcar... Esto de las bajadas estando sola es un poco peliagudo, la verdad...
Tengo que prepararme las disoluciones homeopáticas de Helonias y de Pulsatilla... No sé si realmente hace algo, esto de la homeopatía, la verdad... El médico es fantástico, eso sí, buenísimo, a mí me gusta mucho (y me refiero a cómo trabaja), aunque claro, más vale que sea bueno, porque con lo caras que son estas cosas...
Esta tarde me tocan 8 horas de ensayo intensivo porque mañana preestrenamos  y yo estoy aquí, tan feliz, ¡sin saberme el papel! ¡¡Porque no me lo sé todavía!! Esto, hace nada, era impensable en mí. Pero, a ver, ¿qué quieres si ni siquiera me he digando a cogerlo un día y echarle un vistazo con intención de memorizar? Y ahora me da rabia, porque aunque me lo aprenda no hay tiempo real para mecanizarlo e interiorizarlo... Y tengo tanto papel... ¡Y sólo me se la primera escena!... Bueno, lamentándome no arreglaré nada, claro está. ¡Lo que tengo que hacer es ponerme a estudiar!
Hoy hará ya una semana... Bueno, esta noche hará una semana... Y mañana era nuestro aniversario... Y ni siquiera ha hecho nada de lo que me prometió la última vez que hablamos... Ni me ha mandado ningún mensaje, ni me ha llamado esta semana, ni nada... Y yo parezco tonta, esperando todavía que de alguna señal... Me jode que me dé un vuelco el corazón cada vez que suena mi móvil, y luego se desmorone cada vez un poco más al comprobar que, lógicamente, no es él... Definitivamente, no lo parezco, ¡sino que soy tonta!...
Va, mejor que estudie y deje de pensar en estupideces que no puedo hacer nada para cambiar...

viernes, 5 de febrero de 2010

Sublime..*

Este concepto que nació con la Ilustración creo que define muy bien la tarde de hoy; ha sido sublime, con una dosis extra de bienestar, estima, y tímida felicidad que me hacía más falta que cualquier otra cosa.
La verdad es que hoy el día en general ha ido mucho mejor que ayer... Lógicamente, aún me duele algo en el corazón que no consigo calmar, pero veo la luz después del túnel, empiezan a escampar las nubes de tormenta en mí.
Esta mañana me he levantado temprano, a las 7, he ido a la Universidad a hacer un examen (el último ya), y luego he ido a la piscina. La verdad es que cuando me he encontrado a las 9'30h camino del gimnasio me han entrado ganas de ponerme a reir. Si hace nada alguien me hubiera asegurado que yo, alérgica al deporte desde que nací, estaría yendo a las 9'30h de la mañana de un jueves, -habiendo tenido que coger dos trenes para ello-, al gimnásio, me hubiera dreído e él y hubiera asegurado que era de lo más improbable. Pero, en cambio, allí estaba... La verdad es que le estoy pillando el gusto. Mañana, aunque ya no tenga clases hasta la semana que viene no, la otra, me estoy planteando de acercarme a nadar un rato... Joder, ¡quién me ha visto y quién me ve!... ¡Si hasta me voy a convertir en una chica sana y saludable!... Bueno, lo de sana... dentro de mis posibilidades, claro. Cuando me he metido en la piscina, a esa hora vacía y entera para mí, y  me he puesto a nadar, he pensado que era muy reconfortante, que me sentía bien haciendo un poco de deporte, y por un momento hasta me ha parecido cómica la idea de empezar a entender a Ivan y su deria por el deporte ahora que a mí ya no me incumbe en nada. Estamos a jueves y no me ha llamado, aunque dijo que lo haría esta semana... Pero la semana está a punto de terminar y dudo que lo haga mañana. Además, también me dijo que seguiría enviándome los sms matutinos y tampoco lo ha hecho. Y además, ¿qué se puede esperar de una persona que se enfada si le explicas por teléfono cómo te ha ido el día, pero que luego te deja por teléfono y además se niega a verte para hablarlo en persona?... Las incongruencias de este tipo nunca significan nada bueno... En fin, corramos un estupido velo...
Después de la mis treina piscinas, más o menos, he ido a los baños de vapor un rato y luego ya me he marchado. 
Por la tarde, a primera hora, he ido al homeopata. ¡Qué sexy es ese hombre!... Bueno, no sé si sexy sería la palabra, pero es muy atractivo, interesante,... Y hoy ha estado toqueteando mis partes... Sin malas intenciones, ¡claro! Sólo comprobaba que los puntos donde tocaba no me dolieran ni notara ninguna molestia. Me ha animado ir, a pesar de los 55€ de la visita. Me ha recetado, a parte de una crema y un labial para mis horribles labios, unas pastillitas que salen de una planta preciosa sobre la cual colgaré una entrada un día de estos, porque es una flor muy especial...
Pero lo que realmente me ha hecho sentir lo sublime ha sido el concierto... He pasado una hora ensayando y no me salía la voz, los agudos me quedaban cerrados, y me estaba cagando en todo, porque llevaba meses esperando ese concierto y había trabajado mucho, contra viento y marea, a pesar de todos los problemas de salud que he tenido estos meses... He subido una hora antes a ver a mi profesora para vocalizar un poco y sobre todo para comentarle ese pequeño problema. Cuando me ha oído cantar un poco me ha recomendado que no cantara. Que sabía que me hacía muchísima ilusión, pero que ella me veía totalmente sin energía y que no iba a poder llegar a los sobreagudos que tenía en la romanza de la zarzuela que canto... Yo le he dicho que por favor, sacaría fuerzas de donde fuera, haría lo imposible, pero debía cantar, porque había tenido una semana de mierda y necesitaba dar ese concierto, era una cuestión de amor propio. Y, además, me negaba a permitir que por culpa de alguien que no merecía tantas lágrimas, ni tanto dolor, ni tanto malestar, me quedara sin mi concierto. Ella, comprendiendo las ganas que tenía, me ha dicho que hiciera lo que quisiera, pero que no forzara la máquina...
Y ahí me tenéis, esperando mi turno para cantar delante de un público reducido (50 personas aproximadamente), dado que el concierto ha sido en una sala habilitada para conciertos, pero no en el auditorio como otras veces. Cuando me ha tocado cantar estaba nerviosísima, y realmente tenía miedo... Al principio, antes de salir, me venían lágrimas a los ojos mientras soñaba despierta que entraría por la puerta, me daría ánimos, y me diría que me quería y me necesitaba y no podía estar sin mí... Luego me he regañado a mí misma por ser tan estúpida y me he prohibido pensar más en él durante el concierto, porque ese momento tenía que ser mío y sólo mío. Así que al salir me he puesto a cantara con mi voz de soprano ligera, y la primera canción, una ária del Magnificat de Bach, ha salido bien, la gente ha aplaudido correctamente, pero no ha pasado de ahí. Y en la segunda, una romanza dificilísima que dura 7 minutos y que tiene muchos cambios de carácter y unas subidas fuera de pentagrama impresionantes, perteneciente a la obra "Gigantes y Cabezudos", del maestro Fdez. Caballero, he decidido dejarme ir y que pasara lo que pasara. Total, lo importante cuando estás en un escenario es pasarlo bien. Si simplemente cantas, por muy bien que cantes, no pasará de una actuación bonita y nada más. Pero si disfrutas, si lo sientes, si te diviertes, transmites muchísimo más y puedes llegar a contagiar al público, aunque sea difícil. Pues bien, me he lanzado a por todas, me he metido de lleno en el papel, y la canción ha salido fantástica. Había muchos fallos musicales que un oído habría notado, pero como no sabía como me saldría a nivel bocal lo he dado todo en la interpretación. Y ha sido sublime. Mientras cantaba y actuaba miraba a la gente, y la gente estaba emocionada con lo que les estaba cantando. Cuando yo soñaba con la canción me miraban con medias sonrisas; cuando sufría con la canción me miraban angustiados; cuando rogaba con la canción me miraban compasivos; cuando me enfadaba con la canción me miraban apenados... La complicidad ha sido tal que incluso estaba sorprendida. Mi madre, como hace siempre cante lo que cante, se ha pasado toda la canción llorando, y yo notaba como el resto del público se estremecía con cada una de mis exclamaciones agudas. Al terminar me han aplaudido durante medio minuto que parecía no acabar nunca, algunos se han levantado de las sillas, me silbaban, alguna mujer mayor (que no era mi madre) se secaba los ojos tímidamente. Y sólo por ese instante ya ha valido la pena todo el día entero. Al acabar el concierto la gente no dejaba de felicitarme, de contarme lo que les había emocionado, como les había puesto la piel de gallina, lo artista que era, lo bien que lo hacía, las tablas que tenía, lo lejos que iba a llegar. Y yo sonreía tímidamente, volviendo a ser yo bajo el escenario, dando las gracias, agradeciéndoles a ellos sus elogios y por ello muchos se molestaban aclarándome que me lo decían con total sinceridad. Y me he sentido muy dichosa. Gente desconocida, a la que no les importaba y que no me habían visto nunca me felicitaban y me animaban y me daban las gracias por haberles emocionado con una simple canción... Y yo he sido muy feliz durante esos momentos.
Y no sé lo que me ha pasado, supongo que la emoción acumulada, pero de repente, enmedio de toda esa gente que quería darme la mano y regalarme una grata sonrisa, me he puesto a llorar y a reir a la vez. Ha sido un poco surrealista, todo... La gente se emocionaba de que yo me hubiera emocionado, mi madre volvía a llorar, mis compañeros me animaban, y yo, contra todo pronóstico, en ese momento lo primero que he pensado no ha sido en lo que deseaba que hubiera estado Ivan allí, sino en lo bien que me sentía sin necesidad de que él estuviera a mi lado... Mi profesora se ha acercado a mí, creo que un poco emocionada también, y me ha dado un abrazo fuerte y dos besos. Me ha felicitado, me ha dicho que estaba muy orgullosa de mi trabajo y del gran esfuerzo que había hecho, porque me ha confesado que ella, tal como me había oído un rato antes pensaba realmente que no podría cantar, y me ha confesado que nunca había tenido tan claro como este tarde que yo tenía un talento innato encima del escenario, un algo que no tenía en ningún otro lugar ni en ningún otro aspecto de mi vida, y que tenía que pensar en dedicarme seriamente al mundo del espectáculo porque había nacido para ser artista.
Oir todo aquello de los exigentes labios de mi profesora me ha dejado fuera de juego, no me lo esperaba para nada, pero me ha encantado y me ha hecho sentir bien después de muchos días de sentirme mal. Y también me ha hecho sentir que valgo para algo, que hay gente que me valora, que aunque yo agache la mirada no soy invisible y siempre habrá gente que me vea y que me sepa ver. Que no todo el mundo va a rechazarme siempre sistemáticamente, que habrá gente que querrá acercarse a mí, ya sea para elogiar mi voz, mi trabajo o simplemente para agradecerme lo que le he hecho sentir.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Nefasto...*

Así ha sido mi día, ¡nefasto! Nefasto, horrible, espeluznante, horroroso, desgraciado, funesto, mortal, atroz, horripilante, odioso, patético, desolador,... Casi que podría coger un diccionario de sinónimos y todo lo peor que saliera quedaría bien como adjetivo de mi día... Hubiera sido mucho mejor quedarme en la cama como he hecho desde el sábado noche... Esa especie de euforia estúpida que sentía esta mañana, supongo que provocada por las horas de insomnio y trabajo, ya se veía que no era normal...
Al final, me he recreado tanto en la ducha que ni he tenido tiempo de estudiar y casi pierdo el tren. La cuestión es que al llegar a la estación he puesto la mano en el bolsillo de la maleta donde llevo siempre los billetes, he sacado el primero, he visto que era verde y totalmente convencida lo he introducido en la máquina. He subido al tren, he extendido sobre mis piernas algunos apuntes inútiles y a eso de las 8 y pocos minutos he oído que recibía un mensaje en el móvil. El corazón ha empezado a latirme a toda velocidad, la sonrisa no cabía en mis labios y se me han caído todas las hojas al suelo con los nervios. ¡Por fin me había enviado un mensaje tal como me había dicho que lo haría! He cogido el móvil precipitada mente, sin ni siquiera recoger los apuntes del suelo de vagón y al deslizar la pantalla leo: "Te apago el portátil?" Y en el remitente: "Mama". Me he sentido TAN estúpida... Eso me ha jodido el trayecto y he recogido los apuntes y los he metido directamente en la maleta sin mirármelos más.
Llego a la Universidad, busco el billete en la maleta, lo meto en la máquina y empieza a pitar. Yo, suspirando, he vuelto a meterlo, y seguía pitando. He cambiado de máquina y me pasaba lo mismo. A todo esto que se acerca el revisor de la estación y le digo que no me funciona el billete. Lo mira y me dice que no he picado en la estación de origen. Empiezo a reir nerviosamente pensando "esto no puede estar ocurriéndome a mí". Le insistó en que por supuesto que he picado y el me dice que habré usado otro billete. Yo le digo que no puede ser, que no llevo más billete que ese. Abro la maleta, metó la mano en el bolsillo donde guardo siempre el billete y me doy cuenta de que hay otro. Lo saco y me encuentro con el de 1 zona que uso para el bus. Le explico que ha sido un error, un fallo humano, que soy una usuaria honrada que llevo toda mi puta vida (bueno, lo de puta no lo he dicho) pagando el billete del tren y que sólo ha sido una confusión. Lo argumento mostrándole mi billete correcto para que vea que lo llevo y que incluso he introducido ese en la máquina porque realmente creía que era con el que había picado, puesto que ni recordaba llevar el otro encima. A él no le han servido de nada mis suplicas y me pide el DNI. Y, como no podía ser de otra manera, no lo llevaba encima porque hoy mi padre ha ido a la SS ha arreglar los papeles de mi bajo y lo necesitaba para enseñarlo. Al decirle que no lo llevo me amenaza con llamar a los Mossos. Yo sigo medio riendo, medio llorando, intentándole explicar a ese tipo que no he hecho nada malo, que soy una buena chica, que nunca he viajado sin pagar lo que toca, que jamás he cogida nada de ninguna tienda de souvenirs, que ni siquiera he sido nunca capaz de comerme una chuchería de la tienda donde trabajaba sin pagar los 5 céntimos que valía. Le invito a que marque con el billete correspondiente si ha de quedarse más tranquilo, él sigue negándose, yo le cuento que tengo un examen al que estoy llegando 10 minutos tarde por una tontería, el parece ni inmutarse, y al final, con un gesto de perdonarme la vida, accede a cogerme los datos y ponerme "sólo" una multa de 50€ que si voy a pagarla a lo largo del día de hoy se reducirá a 25€. Me marcho corriendo con una sensación TAN grande de impotencia que no puedo evitar que me salten algunas lágrimas mientras voy hacia la Facultad, ni puedo evitar tampoco pensar que ha sido un error salir de la cama, que hoy será un día de mierda, y que si Iván no me hubiera dejado nada de todo esto habría ocurrido... (pensamiento absurdo, lo sé).
El examen, para seguir en la línea del día, ha sido pésimo... No tenía ni idea de lo que me preguntaban y hasta antes de entregarlo ya me había hecho a la idea de repetir la asignatura el curso siguiente...
Luego he ido a la piscina con las manos temblándome y la mandíbula super prieta para evitar castañetear. Reconozco ya muy bien los síntomas de un ataque de ansiedad, y me negaba a que me ocurriera allí enmedio. He estado media hora nadando, a veces veloz, con rábia, otras lentamente, con una profunda apatía... Luego me he metido en los baños de vapor... Y ha sido inevitable darme cuenta de la brutalidad con que te trata la vida... El viernes, el último día que fui a la piscina, tenía un novio al que adoraba y pensaba que él era feliz conmigo... Me salté el ensayo, a pesar de ser importante, para poderle ver y cenar juntos. Y aquella fue la última vez que le vi... Y al llegar a ese punto ha sido inevitable que volviera a darle vueltas y mas vueltas... ¿Qué hubiera pasado si no hubiera ido ese día a cenar? ¿Por que al despedirnos, como había dicho algo que me había molestado un poco, me puse de morros y le ofrecí la mejilla en vez de los labios? De eso me arrepiento... ¡Si hubiera sabido que aquel sería el último beso!... Y entonces he pensado que la piscina era el lugar idóneo para llorar, y más para mí, que nunca uso gafas pero no sé nadar con los ojos cerrados. Si lloras, nadie nota las lágrimas puesto que estás en el agua. Y los ojos rojos se pueden atribuir al cloro... Pero, por mucho que lo he intentado, realmente deseosa de desfogarme, de llorar en silencio todas esas dudas pudridas dentro, no he sido capaz de soltar una lágrima... Y me he sentido TAN patética por no poder ni siquiera llorar...
Una mañana lamentable, la verdad... Por la tarde he dormido tres horas y luego he ido a la caja a pagar la multa. Pero allí no me dejaban pagarla. Así que he ido a la estación y le he explicado a un chico el caso. Él, realmente atento, me ha dicho que lo que tengo que hacer es una reclamación, puesto que no está bien que paguen justos por pecadores, y que un error lo puede tener cualquiera. Me ha dado los papeles para rellenar, un par de consejos útiles, y me ha invitado a ir mañana por la tarde que estará él y así me ayudará a hacer la reclamación. Muy amable, realmente... Lo peor que puede ocurrir es que dentro de un año me llegue una carta donde me comuniquen que tengo que pagar 50€... Pero también me la pueden retirar. ¡En fin!...
Y ahora debería estar estudiando para el de mañana si no quiero suspenderlo también... Y debería haber ensayado para el concierto de mañana, también... Todo el fin de semana sin cantar... Me da miedo la audición de mañana, la verdad... Siento que no estoy preparada emocionalmente para actuar delante de nadie... Y menos con unas canciones tan difíciles y que te exigen tanta entrega... Espero no hacer el ridículo, sería espantoso, ya no por mí, sino por las canciones, que ambas son preciosas y no merecen ser destrozadas por una voz rota...
¿Por qué ha tenido que pasar todo esto?... Yo era feliz con mi estabilidad emocional... Me sentía cómoda, segura,... Y ahora ya no sé ni donde estoy...