lunes, 8 de febrero de 2010

¿Qué?..*

Son las 4, así que ya estamos a lunes... No puedo dormir... Aunque me quedara dormida ahora sólo tendría 4 horas de sueño, y no sé hasta qué punto valen la pena... A veces, si has de dormir poco, más vale no dormir... A mí me dejan más hecha polvo dos horas de sueño pesado que no una noche en vela... Además, paso las horas como puedo, principalmente leyendo la novela esa de 800 páginas de Marian Keyes... Está entretenida, la verdad, te distrae y no deja que pienses... Además, como tengo el portátil aquí en la cama, sobre una práctica plataforma acolchada que me regaló Ivan, cuando llevo 70 o 80 páginas, para parar un poco hago un par de partidas al solitario, navego por internet, o simplemente me pongo a escrbir esta entrada...
Hace justo una semana tampoco podía dormir, pero la diferencia es que tampoco podía dejar de llorar... Hoy ya no lloro. Bueno, el recuerdo es muy traicionero, y aún me asaltan "a mado amada", como escribía Ángel González, recuerdos bonitos de los últimos días juntos... Hace un momento, por ejemplo, he recordado que el último domingo que estuvimos juntos, cuando ya recogía las cosas para marcharme, se me quedó mirando y de repente me dijo: "Eres guapa, eh, puñetera!...". Yo hice media sonrisa y continué como si nada, pero en realidad me gustó tanto que me dijera eso... En los últimos tiempos se había vuelto frío, seco, reservado, distante, y rara vez me tiraba un piropo o me decía "te quiero". Pero cuando lo hacía sabía que era porque le salía, que era sincero (o eso quiero pensar, vaya...). Y el hecho de acordarme ahora de esto, de esa dulzura espontanea y poco habitual que me hizo tan feliz en un instante, y contrastarlo con el dolor de esta última semana, con sus palabras frías, sus argumentos racionales y contundentes, sin opción a rebatirlos, sus mentiras que no entiendo... No hacía falta que me dijera que me llamaría en unos días para luego no hacerlo, ni que me mandaría mensajes para luego no hacerlo, ni que a la larga todo sería igual pero con otro enfoque para luego no ser cierto... No era necesario mentir. Hubiera preferido que me dijera la verdad, que no me mandaría nada, ni me llamaría, ni sabríamos el uno del otro más que quizás un par de veces al año y por casualidad... Mejor eso que no estar con los nervios de punta cada vez que suena el móvil esperando que sea él o algo suyo... Tendré que tomar vitamina B o a este paso mi sistema nervioso central, ya de por sí bastante alterado, va a acabar peor de lo que está...
Joder, sigo escribiendo gilipolleces... ¡A este paso me sé de uno al que no voy a ver ni para verano del 2020!... ¡Con la falta que me hace una juerga bien montada!... Quizás me vaya un par o tres de días fuera para Semana Santa. A algún lugar cálido donde para esas fechas pueda ya estrenas el vestido-capricho que me compré el viernes y que me costó más de lo que me podía permitir, o, lo que es lo mismo, igual que una camiseta, un pantalón, una falda, unos leggins y unos botines en rebajas...

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