Supongo que esa apatía de la que hablaba hace un par de días me la provoco yo misma, pero lo cierto es que no me apetece salir de la cama... Yo pensé que ya lo había superado, pero está claro que algo así no se supera de un día para otro, y menos cuando realmente quieres a la persona...
Él, como era de esperar, sigue sin llamarme. ¡Me parece tan increible!... Pero así es. La verdad es que tengo unas tentaciones fuertísimas de coger el móvil, llamarle y decirle: "¿¡Qué!? ¡¿Te acuerdas de mí o te hago memoria?!". Pero no... Dijo que llamaría él y es él quien ha de llamar. Si veo que pasa un mes entero y aún no me ha llamado (que ya me veo a venir que es lo que pasará...) entonces ya me plantearé seriamente llamarle yo. Pero antes no. Mi hermano se ha puesto a ver ese programa de humor y he tenido que marcharme de la cocina a prisa y corriendo por no verlo... No es que sea malo, la verdad es que está bien el programa, pero es lo que veía siempre los viernes con Ivan... Incluido aquel último viernes que le vi... Y me ha dolido ver eso, aunque haya sido un instante, sin estar a su lado... Se me hace todo muy raro, la verdad... Dos años de rutinas roto así, de buenas a primeras, de golpe... Hacía siglos que no cenaba yo un viernes en mi casa... La semana pasada me libré porque tuve ensayo, pero la verdad es que hoy, aun sin ser consciente de ello, se me ha hecho rarísimo, notaba algo extraño, y no ha sido hasta que me he dado cuenta de esto que no he visto hasta qué punto puede afectarte algo que crees que tienes superado. Además, buscando una foto de hace tiempo, he encontrado fotos nuestras de esos primeros meses donde los dos estábamos guapísimos, radiantes, y sobre todo enamoradísimos y felices... He llorado un poco, lo reconozco, no lo he podido evitar... Lo he visto, si cabe, más guapo de lo que lo recuerdo... O quizás es que el desamor le hizo perder esa radiante felicidad que se ve en las fotos... Y cada foto era un recuerdo, y cada recuerdo una puñalada, y cada puñalada un grito ahogado de dolor,... Y yo, masoca de mí, no podía dejar de mirarlas, recordar, apuñalarme y sufrir...
La vida es una mierda. Lo es siempre, y siempre lo será aunque a veces se camufle bajo una capa de aparente felicidad... Pero es esa "false bonheur", como pone en la taza que hice hace unos años en la Escuela de Arte en la que hice una asignatura suelta por puro placer. Por tanto, el único secreto para poder disfrutar un poco de esta vida es intentar vivirla a tu antojo, haciendo lo que verdaderamente te apetezca, con quien te apetezca y cuando te apetezca. Como se dice popularmente, la vida son cuatro días, y el primero ya ha pasado... Más vale vivirla al máximo...

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