¡Uff! Ya son las seis y ya no podré ponerme a dormir hasta las 4 de la tarde o así... He pasado la noche haciendo un trabajo de la Universidad, y la media hora que me queda antes de irme a la ducha debería estudiar alguna cosa, ni que sea mirármelo por encima, porque a las 8'30h tengo examen.
Decididamente, con más de 3 días enteros metida en la cama, apestando a lágrimas y dolor, y habiendo perdido 2 kg, creo que es suficiente. Hoy casi, casi, casi que no he llorado... Sólo cantando alguna canción, escribiendo la entrada anterior, y al quedarme embobada sin querer con una foto que tengo colgada al lado de la cama... Es tan guapo... Realmente lo es, y no lo digo porque sea mi novio y nos queramos mucho, porque ahora eso ya no es así... Lo digo objetivamente, es guapo. Y se cuida mucho, hace mucho deporte (demasiado), y se conserva estupendamente para la edad que tiene, la verdad... Algunos de sus amigos ya tienen entradas, están fofos, y tienen niños... Él será siempre un eterno treintañero de esos que salen en las novelas de Marian Keyes o en las pelis de Bridget Jones, aunque sin tanto glamour, algo más normalillo en ese sentido... No sé por qué me enamoré de él... Bueno, sí, de hecho sí que lo sé, claro. Me enamoré de él porque me hacía sentir lo que nadie me había hecho sentir, y me hacía sentir como nadie me había hecho sentir... Era todo ideal, era un cuento de hadas, era... demasiado perfecto para durar para siempre como nos prometíamos...
Pero bueno, estas cosas pasan... Todo nace, muere, se pudre, desaparece, y vuelve a nacer en otro cuerpo o bajo otra forma... La verdad es que yo creo que el Samsara debe existir... Leí un libro desternillante, Nirvana, que iba sobre un hombre que moría y al llegar al otro mundo descubría que eran los budistas los que tenían razón con respeto a la vida después de la muerte. Y se pasa todo el libro de reencarnación en reencarnación, ¡y a cual más cachonda!... Hasta mi hermano, que lee muy poco (o nada comparado conmigo), se lo leyo y disfrutó. Sí, un buen libro, de esos que te distraen, sin más... Y ríes...
¿Ves? Sí, ya estoy algo más animada, no tengo ocurrencias suicidas ni veo manchas negras deslizarse por las paredes e inundar mi habitación hasta asfixiarme... ¡Y llevo casi 40 horas sin ponerme en contacto con él! Sí, voy por el buen camino... En cuanto soluciones este pequeño problemillas con las lágrimas que se fugan de mis ojos, ya podré considerar que tengo la situación casi bajo control... Digo casi porque siempre puede llamarme o mandarme un sms (¡ojalá lo haga!...) y hacerme perder esta falsa estabilidad que estoy construyendo para ir tirando hasta que mi corazón se vaya recuperando de verdad...
Hoy, para empezar, ¡paso de estarme en la cama! Iré a la Universidad, haré ese examen salga como salga, luego me acercaré al gimnasio que lo tengo allí mismo y nadaré un poco en la piscina, luego iré a comer a casa mis abuelos, que hace días que no les veo, ¡y luego dormiré a pierna suelta dos o tres horas! Sí, seguro que será mejor que estar aquí metida... Y al volver desinfectaré la habitación, echaré las sábanas a lavar, quitaré el polvo, pasaré el aspirador, ordenaré el escritorio, y me sentaré a meditar cuándo seré lo suficientemente fuerte para ser capaz de descolgar de la pared nuestras fotos y de sacarme de mi oreja nuestras iniciales y de meterlo todo en una cajita y guardarlo en un cajón. Ese será un trabajo delicado, por eso vale más que lo medite tranquilamente en un ambiente nuevo, y no enrarecido como está ahora la atmosfera de esta habitación...

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