miércoles, 31 de marzo de 2010

*A dos metros bajo tierra (Six feet under)


Cuando empecé a ver esta serie la encontré estraña y desfasada, pero no tardé ni tres capítulos en darme cuenta de que era una gran serie.
Está considerada como la 3ª mejor serie del siglo XXI, y lo cierto es que no me extraña en absoluto. Es moderna y antigua a la vez, juega con un montón de recursos, tiene un aire surrealista y de humor negro muy bien logrados sin parecer algo totalmente estrambótico y pasado de vueltas. El nivel interpretativo de los actores es muy bueno, son personajes muy reales, muy próximos, y los diálogos son extraordinarios, en cada capítulo puedes encontrar reflexiones que son verdaderas perlas. El juego entre el mundo de los vivos y el de los muertos, la fantasía y la realidad, los flashbacks, los momentos musicales,... Nada sobra, todo está presente en su justa medida.
Me he reido, he llorado, me he asustado alguna que otra vez, me he visto identificada con los personajes, sobre todo con Claire, y me ha despertado un cariño entrañable por toda la historia en general...
Lo cierto es que después de verla tengo cierto sentimiento de desasosiego... Como cuando terminas una buena novela y te sientes perdida porque no sabes qué puedes leer a continuación que logre engancharte y gustarte tanto como la que acabas de terminar. Pues tengo la misma sensación... Esa inquietud, y esa tristeza porque se haya terminado ya... Y no sé qué puedo ver que me guste tanto y que tenga un nivel tan bueno como el de A dos metros bajo tierra.
Para una buena conclusión, voy a transcribir algunas de las perlas que se pueden encontrar en la serie, aunque son tantas que no podría ponerlas todas...

Una buena reflexión de Brenda tras una discusión entre Nade y Billy:

BILLY: Hay muchos países donde la muerte de un niño es algo corriente. Pero no lo soportamos porque un niño muerto es el mayor fracaso de una cultura que considera que algo así invierte el orden natural.
NADE: ¡Ha sido un accidente, eso es todo!
BRENDA: ¿Sabéis qué encuentro interesante? Si pierdes a tu cónyuge te llaman viudo o viuda, si eres un niño y pierdes a tus padres entonces eres un huérfano, pero, ¿qué términio se utiliza para describir al progenitor que pierde a un hijo? Supongo que será demasiado horrible para tener un nombre...

Una conversa interesante entre una madre y una hija, con una reflexión de Claire que podría hacer yo también...:

CLAIRE: ¿Papá y tú estábais enamorados?
RUTH: ¡Oh, sí!... Mucho al principio. Pese a que nos fuimos separando, tu padre fue el gran amor de mi vida.
CLAIRE: Al menos tú lo has tenido... Yo creo que nunca lo tendré.
RUTH: Lo tendrás, como todo el mundo. Pero seguro que será muy diferente a lo que esperas.
CLAIRE: Echo de menos a papá... Creo que no le tuve en cuenta en toda mi vida y ahora ya no está y es demasiado tarde para conocerle como mujer adulta.
RUTH: Yo también le echo de menos. Ya no habrá un hombre que pueda amarme siendo joven y hermosa, y que lleve esa imagen mía en algún lugar de su corazón...
CLAIRE: ¡Oh, mamá, eres muy bonita, qué dices? ¡Eres preciosa! ¿Por qué crees, si no, que siempre hay hombres pretendiéndote?
RUTH: ¡Oh, eres un sol! ¡Pero mira qué hombres!... Estoy aquí sentada llorando por Arthur... ¡Arthur!... ¡Oi, qué voy a hacer con él?
CLAIRE: Huir.
RUTH: Aunque me da lástima... ¡Es tan inocente!...
CLAIRE: Sí... A mí también me da pena Russell... Bueno, le odio. Pero me da pena... ¡Oh, mamá! ¿Por qué atraigo a todos los perturbados del país?
RUTH: Porque se dan cuenta de lo buena que eres. Y que eres atenta y sensible. Es la verdad, Claire, eres un ángel. Pero lo que no entiendo es por qué te gustan a ti.
CLAIRE: Parece que me enamoro de cualquiera que muestre interés por mí...
RUTH: Todos queremos ser amados, es difícil rechazar eso... No importa de donde venga...

Y unas metáforas sobre la vida y la felicidad:

NADE: Creo que lo único que voy a obtener de este cumpleaños es saber que estoy completamente solo.
MAGGIE: Tienes una familia maravillosa. Y un hijo en camino.
NADE: Sí. Pero estoy solo. Siento como que lo único que hago en todo el día es controlarme e intentar conectar con la gente. Pero resulta que por mucha energía que dediques a llegar a la estación a tiempo o a coger el tren correcto, nunca tienes la garantía de que vaya a haber alguien esperándote a tu llegada... ¿Entiendes?
MAGGIE: Sé que si tú crees que la vida es una máquina de refrescos en la que metes virtud y consigues felicidad, seguro que vas a sentirte defraudado. Lo sé.

Una serie absolutamente recomendable, sin duda...

lunes, 29 de marzo de 2010

Soy una solitaria y pequeña petunia en un campo de cebollas..* & Mujer-medusa..*

I'm a lonely little petunia in an onion patch,
an onion patch, an onion patch,
a lonely little petunia in an onion patch,
and all I do is cry all day...

Me ha gustado la cancioncita... Es tierna y se puede interpretar y aplicar de muchas maneras...

Acaba de llamarme frenéticamente una de esas que yo llamo mujeres-medusa... Esas que hablan contigo sólo por algun retorcido interés y que con la sonrisita van clavándote las picaduras. Que ni son amigas, ni son nada, y sólo te llaman para decirte algo que creen que puede herirte, o para confirmar algún chismorreo... (para una explicación más clara ver la escena de la mujer-medusa de "Bridget Jones: Sobreviviré"). Lo hizo cuando se enteró de que era diabética, lo hizo cuando se enteró de que lo había dejado con Ivan, y cuando hoy me ha llamado he pensado: "Esther, agarra la pistola, porque ya viene la medusa a picarte con algo...". Y efectivamente, no me he equivocado... Ha ido directa al grano, después del "hola, qué tal" de rigor, sin ni siquiera tomar aire, ha lanzado la primera picadura: "¿Sabes a quién vi anoche en dos discotecas distintas? ¡A Ivan! Jijijiji". Yo, que ya iba preparado para algo así, le he respondido con la misma risita falsa que emplea ella y le he mostrado mi indiferencia ante la noticia: "Ah, muy bien. ¿Y le saludaste?". Y ella: "Ui, no, qué va... Iba acompañado... de una chica... morena, alta, muy guapa... I muy delgada también". En una misma frase me ha soltado como dos o tres picotazos. Yo, con mi actitud estoica, le he dicho: "Ah, debe ser su novia. Es curioso que no le viera yo también, puesto que anoche también salí por la zona... Bueno, ya se lo comentaré cuando le vea, quizás él también te vio". Ante esa respuesta se ha quedado un poco parada y me ha dicho: "Pero, ¿sois amigos o algo?..." Y yo: "Claro, buenos amigos. Lo nuestro fue más un acuerdo que una ruptura. Somos personas civilizadas y abiertas. Y cuando la cosa no funciona, ¿para qué estropearlo aún más con rupturas dolorosas y llenas de mentiras? No vale la pena, ¿no crees?". Con eso creo que he puesto el marcador de picotazos en un empate, y como ella se ha dado cuenta de que lo que me pudiera decir no iba a herirme demasiado, aparentemente, ha reído con su típica hipocresía y me ha dicho en un tono totalmente falso: "Uy, ¡si son más de la una! Me voy ya a la cama, buenas noches". Y ha colgado, así sin más...
Yo he sonreido para mis adentros pensando, "será hija de.. la muy...", y por un instante me han entrado ganas de teletransportarme a casa de Ivan y meterle un puñetazo con toda la rabia acumulada por el momento y hacer que le sangrara la nariz. Pero luego me he horrorizado ante semejante violencia, y, moviendo la cabeza para expulsar las malas vibraciones, he respirado hondo y me he puesto a analizar ese pensamiento momentáneo. Y me ha gustado el resultado, la verdad.
Aunque una parte de mí sabía que aún no siento una indiferencia total hacia él, había otra parte que creía que sí. Y yo me sentía un poco mal por culpa de esa parte, porque cuando lo pensaba me sentía como una persona sin corazón por ser capaz de sentir indiferencia en dos meses por alguien con quien has pasado tus últimos dos años. Pero me ha alegrado comprobar que aún queda un pelín de rabia hacia él, cosa que significa que no soy una persona sin corazón. También he sacado otras conclusiones un tanto más penosas, pero no por mí, sino por él, por su vida, y su pasado, y sus... En fin, sus problemas que nunca solucionará... Pero tampoco es un tema a tratar en un blog, si hay algo que sí soy es discreta con los problemas de los demás...
Cuando Hum* ha llegado le he comentado la llamada, (me ha hecho gracia su comentario de: "esa chica no te quiere mucho, que digamos..."), y me ha gustado que me preguntara cómo me sentía. Cuando hace eso, cuando actúa como un verdadero amigo y no como un energúmeno paranoico, posesivo y controlador, me entran ganas de abrazarle y besarle mucho...
Soy rara, lo sé, por eso mi amistad con Hum* es tan rara y a la vez tan incomprensible... A veces, cuando me evado de mí misma y contemplo mi vida desde el aire, como si no formara parte de ella, no logro entender mi amistad con él... Y, si sólo fuera amistad, quizás sería raro, pero aún podría encontrarle algún sentido... Pero, tratándose de amor, a veces me resulta imposible entenderlo... Si ni yo mismo podría entender una amistad así de especial, es obvio que tiene que ser muy especial...
En fin, yo, como siempre, yéndome por las ramas...
Voy a seguir llorando enmedio de mi campo de cebollas, hasta que alguien venga a jugar conmigo... Y presiento que ese alguien tardará como mucho unos... ¡10 días!

viernes, 26 de marzo de 2010

¡Te echo mucho de menos!..*

Es curioso... La vida siempre me parece curiosa, cada día más... Hoy he tomado un poco más de consciencia de aquello que la gente dice en un dicho popular que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.
Pues bien, algo así me ha pasado hoy... Hace ya un tiempo que lo dejé, no era bueno para mí, me dijeron. Debía hacer un esfuerzo y ser sobre todo constante. Y, aunque quise transgredir las normas al principio y seguir como si nada hubiera pasado, en seguida me di cuenta de que tenian razón, y debí aceptarlo lo más rápidamente posible, por mi bien... Luego, las semanas posteriores, estaba deseando que pasara algo que justificara un encuentro fugaz y absorbente, y cuando esto ocurría lo tomaba como enloquecida, sedienta de ese sabor tan suyo... Pero a medida que fueron pasando los días las ocasiones fueron espaciándose más y acabaron por desaparecer...
Supongo que yo también fui olvidándome un poco, el tiempo borra más rápido de lo que creemos las huellas, los recuerdos, las percepciones,... Y lo suplía con cosas que en teoría también son malas para mí, pero no tanto como él, como puede ser el chocolate o las galletas...
Pero hoy me he dado cuento de que nada se puede comparar, que por mucho chocolate que coma jamás podré sentir lo que sentía cuando notaba su sabor, su tacto en mis labios... Y cuando hoy se me ha presentado la oportunidad de tomar algo prohibido no lo he dudado ni un segundo, y me he lanzado a ello en seguida. Lo he preparado todo minuciosamente, con unas ansias mal escondidas y un deseo que se me notaba hasta en los ojos. Cuando por fin ha estado listo me temblaban incluso las manos... Lo he cogido delicadamente, he acercado mis labios a su cuerpo refrescante y he cerrado los ojos para poderlo saborear mientras penetraba en mi boca y bajaba por mi gargante. Ese sabor entre ácido y dulce, esa sensación de frescor, esos grumos que le hacen tan natural... Y en ese instante me han entrado hasta ganas de llorar... ¡Le echo tanto de menos! Es lo que más añoro desde que me diagnosticaron la diabetes... Ojalá pudiera seguir tomándolo cada mañana, recién levantada, y despertarme con ese saborcito...
¡¡Te echo mucho de menos, zumito de naranja!!

martes, 23 de marzo de 2010

Diarrea mental, sin duda..*

Hoy es un día extraño... Bueno, los ha habido de peores, ¡sin duda! Hoy lo podría considerar incluso un buen día, pero lo noto extraño...
Me siento extrañamente bien. Me he mirado en el espejo, y, cosa extraña, me ha sorprendido no ver la barriga sobresaliendo del borde de los pantalones, o los labios sin sangrar, o el pelo asquerosamente alborotado sin ninguna posibilidad de no hacerme una cola... He visto que, aun con mis curvas, la barriga no sobresale del pantalón, el pelo está alborotado pero podré cogermelo con una simple pinza sin necesidad de atarlo en una cola, y mis labios están sólo resecos. Muy resecos, pero nada que no salve un poco de crema y aguantar el escozor durante un par de minutos...
Hoy peso 61 kilos. Justos. Hacía TANTO que no pensaba eso... Creo que hacía dos años, cuando empecé con Ivan. Mi propósito es estar lo más cerca posible de los 55kg, aunque sé que no debo obsesionarme en exceso, y la verdad es que cuando conseguí ponerme en 63 me sentí tan feliz que ahora, estar en 61, es como un regalo de los dioses, así que no me martirizo para seguir bajando, ni mucho menos. Además, ya hace un par de semanas que cuando voy al análisis bebo bastante agua antes para que las infermeras no noten que he perdido tanto peso en relativamente poco tiempo. A mí no me parece poco tiempo, pero a ellas se lo parecería, y no me apetece escuchar frases típicas, ya las escuché bastante... El hecho de hacer esta pequeña trampa me da un poco de miedo, pero luego veo que no es nada grava, que sólo es por comodidad, y que yo estoy bien, y por tanto dejo de preocuparme. Pero es curioso como te puedes sentir mal por hacer algo que en realidad no está mal...
Por ejemplo, hoy he roto mi relación con la persona más importante de mi vida, a la que quiero con locura. Pero he tenido que hacerlo, no tenía elección. Ella tiene una manía patológica a inventarse cosas sobre mí que no son ciertas y a desconfiar de mi de forma enfermiza y obsesiva por cualquier cosa, y a montarme escenas patéticas que me hacen demasiado daño como para poder estar soportándolas. La última vez le di una enésima oportunidad jurándole que sería la última, y la ha desaprovechado totalmente, puesto que cada vez las desconfianzas son peores y más peligrosamente enfermizas. Así que, a pesar de lo muchísimo que me ha dolido, porque le quiero más que a nada en el mundo, he tenido que cortar nuestra relación. Y me siento un poco mal por ello, pero sé que he hecho lo que tenía que hacer. Nadie tiene derecho a torturarme y maltratarme de este modo. Además, bastante mal lo he pasado ya como para encima permitir abiertamente que alguien me esté hiriendo día sí día también de forma gratuita. No, no debo dejar que me haga esto nadie. Absolutamente nadie. Si no nunca saldré de esa mierda círculo vicioso de posicionarme siempre por debajo de todo el mundo y adoptar el rol de mujer maltratada. Oh, no. Además, eso no ha sido culpa mía. Al contrario, yo hice tanto como estuvo en mis manos para que confiara en mí, para que me demostrara que realmente era así. Y, aunque sus palabras decían que sí, a la primera de cambio sus actos me han demostrado que no es así. Pues yo ya más no puedo hacer... Él solito ha corrompido esta relación al no respetar los valores básicos de sinceridad, confianza y respeto. Y eso ya no tiene arreglo. Lo hubiera tenido, estaba en sus manos que lo tuviera, pero parece que no ha querido arreglarlo, así que... Y es una pena... Otra vez un montón de días, semanas, meses, años enteros a su lado que no han servido para nada...
Es curioso... De un modo u otro todo el mundo acaba dejándome... Todo el mundo me hace ver que el tiempo que he pasado con ellos no ha servido para nada, que todo ha sido sólo un gran error, una gran mentira, una mierda inmensa... Y lo que es más curioso todavía es que yo no tengo ni idea de qué es lo que debo hacer mal para que pase esto. Ojalá alguna de esas personas tuviera el suficiente valor para decirmelo. Quizás el problema está en mí, pero como nadie me dice cuál es no puedo solucionarlo...
Yo, es que, ¡soy tan idiota! ¡Cuando hago algo mal y por culpa de eso una relación se tambalea hago lo imposible por arreglarlo si la persona me importa de verdad! Hago mil cosas increíbles para que la otra persona se dé cuenta de lo mucho que lo siento, de lo mucho que me importa, pero no me limito a los frívolos "perdona, lo siento" y me cruzo de brazos, ¡no! ¡Nunca! Yo lucho... Aunque tenga que ir contracorriente, siempre he luchado por lo que quiero... Siempre me he dejado la piel y hasta la última gota de energia en cualquier relación que valga la pena, que realmente me importe, sea del tipo que sea. Y me siento muy idiota cuando veo que soy la única persona que hace eso... O cuando me doy cuenta de que no importo lo suficiente a nadie como para hacer algo así...
En fin, me he ido por las ramas, como siempre, y ya no sé ni sobre qué quería escribir...
Ojalá me distraiga un poco en el ensayo esta noche, porque, si no, se me hará eterno...

domingo, 21 de marzo de 2010

No puedo sonreir sin ti..*

Now some people say happiness takes so very long to find.
Well, I'm finding it hard leaving your love behind me...
And you see I can't smile without you,
I can't smile without you,
I can't laugh and I can't sing,
I'm finding it hard to do anything.
You see, I feel glad when you're glad,
I feel sad when you're sad...

Eso es, ni más ni menos.
Voy a tomarme la molestia de traducirlo, porque me interesa su perfecta comprensión. Si hay algún error desastroso en la traducción, pido perdón, hace ya bastante que no hago inglés...

Ahora algunas personas dicen que lograr encontrar la felicidad es algo muy difícil. Bueno, lo que yo encuentro difícil es dejar tu amor atrás... Y puedes ver que no puedo sonreir sin ti, no puedo sonreir sin ti, no puedo reir, ni puedo cantar, me cuesta hacer cualquier cosa. Ya ves, estoy feliz cuando tú estás feliz, estoy triste cuando tú estás triste...

Estoy preocupada cuando tú lo estás, estoy contenta cuando tú lo estás, estoy tranquila cuando tú lo estás, estoy risueña cuando tú lo estás, estoy llorona cuando... Bueno, tú no sueles estar llorón, pero a veces me haces estarlo a mí, eso sí... En fin, ¡da igual!
Lo que quiero decir es que me siento tan unida a ti que mi estado de ánimo suele ir atado al tuyo. Cuando has tenido un bueno día y al hablar conmigo me dices lo guapa que me encuentras en ese momento, o me comentas las ganas que tienes de verme, o me susurras un te quiero, por muy enfadada, triste, preocupada o cabizbaja que me encuentre, siempre logras que me sienta mejor, que olvide el enfado, la tristeza o la preocupación, y dibujas una sonrisa en mis labios. Del mismo modo, el día que estoy alegre, contenta y feliz, y te encuentro enfadado, triste, preocupado o cabizbajo, me resulta inevitable angustiarme, entristecerme o preocuparme, puesto que deseo lo mejor de lo mejor para ti, aunque a veces me entren ganas de matarte, y a ti de matarme a mí.
Debo decir que encuentro que la conversación de esta noche ha sido muy productiva y constructiva. No sé a ti, pero a mí cada día me da más buen rollo nuestra relación, nuestra amistad. Cada día la veo más fuerte, más sana, más especial, más... ¡más única! Cada día crece un poquito, cada día logro estar un poco más a la altura de una relación así, cada día me siento crecer con ella al aceptar y comprender nuevos conceptos, nuevas miras, nuevos ángulos, nuevas experiencias. ¡Y cada día te quiero más!
Sólo quiero que sepas que, si me dejas, y espero que lo hagas, (¡pobre de ti que no sea así!...), voy a estar siempre a tu lado, que puedes contar conmigo para cualquier cosa, que por encima de todo está lo que sentimos el uno por el otro, y que encuentro que ésta es una relación demasiado especial como para estropearla con cosas tan vulgares como los celos, las posesiones o las críticas destructivas. Nosotros estamos muy por encima de todo eso, ¿no crees? Dentro de nuestras respectivas vida siempre debe haber un rincón especial para nosotros, porque un amor así tiene que guardarse con cuidado, cariño y ternura por los siglos de los siglos, (y amén). No hace falta que te diga lo importante que eres para mí...
Por eso, no puedo sonreir sin ti, no puedo sonreir sin que tú sonrias también.
Y, por si cabía alguna duda, está claro que este discurso va dirigido a ti, Hum, Javi, Fermín, Peter, Indiana, Bill, Eva, ¡o llámate como te dé la gana! Pero no dejes de mostrarme esa sonrisa tan chula que tienes, porque entre la bonita forma que toman tus labios al sonreir, y lo bien que besan, me tienes a tus pies, capullo...
Te quiero mucho, ¡ya lo sabes! 

jueves, 18 de marzo de 2010

Edades..*

Últimamente pienso más que antes, reflexiono más, analizo más las situaciones tanto pasadas como venideras, y soy capaz de darme cuenta de cosas que antes ni siquiera percibía... Algunos le llaman a esto madurar, yo simplemente lo considero crecer, tomar conciencia del mundo que te rodea...
Ayer estaba viendo un capítulo de esa serie que me estaba bajando, Army Wives, y la hija de una de las parejas protagonistas empezaba a salir con un chico. Pues bien, a los padres les parecía horriblemente mal porque ella sólo tenía 16 años ¡y él era ya todo un hombre de 19!
Y eso me hizo pensar que, aunque en un contexto como el de la serie quizás sea un pelín más comprensible, esa reacción se da, hay padres que encuentran mal que su hija de 16 salga con un chico de 19 o 20 años por miedo a lo mayor y a la experiencia que pueda tener él... Algunos simplemente lo expresan, otros intentan boicotear la relación, e incluso hay algunos que directamente prohiben que se vean y mucho menos que salgan juntos.
Y me parece algo increíble... Independientemente de la reacción de los padres, me parece increíble que puedan preocuparse por una diferencia de sólo tres años... Es comprensible, claro, pero a mí me parece extraño, porque estoy segura de que si a mis padres les presentara o les dijera que salgo con alguien que sólo es tres años mayor que yo ¡serían las personas más felices del planeta!
Cuando tenía 16 años salía, sin ningún tipo de formalidad, con un chico de 24. Y supongo que eso, a mis padres, les dolió... Pero el golpe fue mayor cuando cambié al de 24 por uno de 30... Imagínate, ¡una chica de 17 con un hombre de 30 años!... Y sí, claro que al principio me expresaron su desconformidad, pero lo cierto es que no puedo quejarme, porque durante los dos años que duró la relación de lo que menos se quejaron fue de la diferencia de edad... (aunque quizás porque había cosas más preocupantes en él para quejarse). La verdad es que si yo tuviera una hija de esa edad que sale con alguien trece años mayor que ella, no sé si sabría aceptarlo tan tranquilamente... Debería estar más agradecida por su comprensión en ese aspecto en concreto.
Debe ser difícil tener una hija como yo... (¡y suerte que no saben de la misa la mitad, porque entonces no sé yo si serían tan tan compresibles, modernos y tolerantes!...)
Tristemente, no me veo con alguien sólo tres años mayor que yo... Tiendo a fijarme en hombres maduros, ¡pero no lo hago expresamente! Tengo alma de Lolita, en general, y me temo que siempre la tendré... Supongo que cuando yo tenga 30 años podré plantearme salir con alguien tres años mayor que yo, pero ahora mismo el mínimo está en 6 o 7... Y como desgraciadamente he comprobado ya que el amor sí que tiene edad, debería poner el máximo en 15...
Aunque, bueno, en sus brazos siempre seré Lolita... (a pesar de doblar el máximo permitido) 

miércoles, 17 de marzo de 2010

Un buen concierto conduce a una buena reflexión..*

¡Bien! ¡Me siento fantásticamente bien! Tranquila, en armonía con mi espíritu, orgullosa del resultado de mi trabajo, contenta por la respuesta del público, divertida ante los flirteos de uno que yo me sé, y feliz por el amor de otro...
Estoy "enganchada", aunque superficialmente, a una seria americana muy partiótica, de la que me descargo los capítulos y los voy viendo.
Tengo a Bruno durmiendo en su cestita a mi lado, como cada noche. Cada día está más grande, pronto tendré que comprarle un cesto más amplio, porque en éste ya le sobresalen las patitas si las pone estiradas...
Escucho todo tipo de música, ahora mismo suena ese dúo que cantan tan acertadamente Malú y el triunfito ese del que nunca recuerdo el nombre, "que nadie calle tu verdad, que nadie te ahogue el corazón, que nadie te haga más llorar,...". Es una letra bonita, y certera. Nadie tiene derecho a hacer nada de eso. Nadie.
Hoy me siento libre. Y me encanta. Me siento libre y me apetece ser libre. Libre para hacer lo que quiera, libre para poder reírme de mí misma, para llamarme niñata estúpida cuando lo merezco y para felicitarme cuando es la ocasión, para divertirme con quien quiera y como quiera, para amar como me apetezca y a quien me apetezca, para decir lo que me venga en gana a quien me venga en gana, para cantar, gritar, llorar, besar, mojarme bajo la lluvia sin paraguas y saltar dentro de los charcos y ensuciarme los pantalones.
Me siento bien. Y me gusta...
La vida no es siempre de color rosa, ni siquiera teniendo un hombre en ella, por mucho que Edith lo pintara así. ¡La vida es multicolor! Lo que tiene un color son los momentos, y juntos forman la paleta de la vida, llena de tonos... Sí que puede ser rosa quand il me prend dans ses bras, pero también lo es cuando das un buen concierto y la gente sigue aplaudiéndote incluso cuando ya has bajado del escenario, cuando te esperan en la puerta para hacerte llegar sus felicitaciones, para decirte lo mucho que les has gustado; cuando alguien que te conoce te escucha por primera vez y se queda sin palabras y lo único que puede hacer es abrazarte y darte un desconcertante beso en la comisura de los labios; cuando te comes una pasta industrial de chocolate llena de grasas y azúcares y, aunque sabes que no debes, o quizás precisamente por eso, te sabe a lo mejor que has comido nunca; o cuando tu hermano te da un codazo disimulado para indicarte que tu padre está emocionado al volver a ver en vídeo tu actuación,... Esos son momentos rosas, o de cualquier otro color pastel, brillante, aterciopelado y sincero...
También hay momentos negros, claro... Cuando sufres un desengaño, cuando te diagnostican una enfermedad crónica, cuando pierdes a un ser querido, cuando alguien a quien quieres con locura desconfía infundadamente de tí, cuando algo que tenías muy por mano sale mal, cuando una hora se convierte en una eternidad, cuando tu vida se tambalea ante incertidumbres preocupantes, cuando no logras encontrar la esperanza por ningún lado,...
Y lógicamente, no todo se reduce a esa gamma de colores... Podemos encontrar momentos verdes, amarillos, azules, dorados, naranjas, lilas, y de cualquier color que podamos concebir en nuestras mentes... ¡¡Y no hace falta ser sinesteta para ello!!

miércoles, 10 de marzo de 2010

¡Siestón!..*

¡Uff! Hacía un montón que no me echaba una siesta, ¡y menos de estas características!... ¡Me he pasado cuatro horas y media durmiendo como si nada! Y eso me da cierta rábia, porque vale que si las duermo es porque las necesitaría, pero luego no duermo bien por la noche, y además me levanto super atontada y con la cara como inchada... ¡Y eso no me gusta nada! Como es lógico, quien me ha despertado ha sido el mismo que no me deja dormir más de 3 horas por las noches: Bruno...
¡Mi Brunito revoltoso! Eran las ocho y media, y ya estaba como loco porque sabía que pronto le tocaba la cena, y correteaba de un lado para otro, mordiéndonos los zapatos e intentando que le siguiéramos hasta la cocina para ponerle el pienso en su bol nuevo. ¡La verdad es que es listo y espavilado como él sólo!... ¡Y está enorme! Si ahora tuviera que ir a buscarlo no cogería en el bolso, seguro... ¡Y ayer dio su primer ladrido! Incluso en eso he tenido suerte, porque es muy bueno, apenas ladra ni lloriquea... Sólo cuando se enfada porque mi padre le pica, o de madrugada cuando quiere jugar contigo y tú estás durmiendo y empieza a tirar de las sábanas y a lloriquear para despertarte y jugar a morderte la mano, o el pijama, o cualquier cosa que esté a su alcancey forme parte de tu persona... ¡Pero aun así es precioso!
Esta noche volverá a despertarme a las dos y media y se calmará rápido, y luego a las cuatro y media y hasta que no le haya subido a la cama y le haya dejado morderme los dedos y el pijama no estará satisfecho para volver a acostarse... ¡Pero por lo menos yo ya he dormido esta tarde lo que no dormiré esta noche!...

sábado, 6 de marzo de 2010

*Això només passa a les pel·lícules

"Esto sólo pasa en las películas", así es como se titula una de las obras en las que actuo. En ésta soy, junto a ese Indiana Jones que se ve en el cartel, una de las protagonistas.
Se situa en una empresa de telemárketing donde el jefe, Abdón, mantiene relaciones con sus empleadas, y va sustituyéndolas a todas por cada recién llegada que se incorpora a la empresa. Pero llega un momento en que le pagan con su misma medicina, claro...
Cada personaje tiene también un alter ego cinematográfico, aquel al que quiere parecerse, aquel en el que se transforma en la intimidad...
Yo hago el papel de Violeta, la mona tonta tontísima de la empresa, la pareja de Abdón cuando empieza la obra y a la que sustituye por una pija con aspiraciones que llega hacia la mitad. También tengo un momento musical donde canto con una base de guitarra eléctrica en directo. La verdad es que es de los momentos más potentes, y el punto de la música en directo hace mucho... Pues bien, hasta hace cuatro días mi papel era el de una chica normal, incluso tirando un poco a intelectual, pero cuando llegué el martes al ensayo, al director, que es el mismo autor de la obra, se le fue la olla, como le suele pasar, y decidió que desde ese momento mi personaje era tonto porque eso siempre hace reír a la gente. Yo me armé de valor, (y de talento, aunque quede mal que lo diga yo, pero me limito a repetir lo que ha dicho "la crítica") y lo hice lo mejor que pude. Y, por lo que parece, se me da bien esto de hacer de tonta... (porque me lo hago, ¡por mucho que mi hermano pueda decir lo contrario!...)
Hoy ha sido el estreno, ¡y parece mentira lo que llega a cansar esto del teatro!... No sólo por el montonazo de horas de ensayo que hay detrás, sino simplemente la hora de función es agotadora. Y aún más cuando tienes un personaje tan activo y redondo como Violeta. Has de estar siempre al 200%, darlo todo, y más en los altibajos de humor que puedes tener que interpretar en tan sólo una hora... Realmente es un trabajo que, independientemente de lo que te paguen, o de verdad te gusta, o no es soportable...
Bueno, ¡y mañana más! Este mes ya tenemos funciones todos los fines de semana. Éste y el último en nuestra ciudad, aunque en teatros distintos, y el del medio en otro sitio de Cataluña. Queda mucho por rodar, todavía...

viernes, 5 de marzo de 2010

Adorable..*

¡Le quiero tanto! No pensaba que se pudiera querer tanto y tan desinteresadamente a nadie hasta que le he tenido conmigo. No me hace ni caso, huele a rayos, se mea y se caga por todos lados, me muerde y me araña (aunque sea cariñosamente), me destroza zapatos y calcetines, y por las noches no me deja dormir más de 3 horas en toda lal noche, pero, aun así, ¡le adoro!
Tiene unos ojos grandes y expresivos, uno siempre lleno de lagañas pegadas al pelo que no hay manera de quitarle ni siquiera con una toallita humeda. No son negros, sino de un azul muy oscuro, como acuoso... Serán bonitos cuando se haga grande. Porque se hará grande, muy grande...
El pelo lo tiene marrón oscurito, más claro en las puntas, y más oscuro en las patas y la cabeza. La barriguita la tiene blanca, y también un mechón debajo del hocico, como si fuera una perilla, y los piececitos de las patas de atrás también son blancos. ¡Es tan mono y tan suave!...
¡Y muy listo y muy espavilado para ser tan chiquitín! ¡Cuando tenga un tiempo más será un monstruito!... En una semana corretea ya por toda la casa casi sin caerse, cuando el primer día era incapaz de dar dos pasitos sin desequilibrarse y tambalearse peligrosamente... Aún ahora hay veces que se cae, sobre todo cuando baja de su cesta, que no controla bien y se mete de bruces. Pero incluso en éstas es tan gracioso y bonito... Te entran ganas de cogerle todo el rato, de abrazarle, de sobarle, de apretujarle contra tu pecho y decirle lo mucho que le quieres, y lo preciosísimo que es, y lo feliz que eres a su lado...
¡Y hoy me ha besado! Ha acercado su hocico a mi cara y me ha dado lengüetazos suaves en la mejilla, como si quisiera transmitirme también su felicidad cuando está conmigo... ¡¡Es adorable!!...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Bruno..*

Su nombre es Bruno, y es la bolita de pelo más preciosa que he tenido nunca en mis brazos.
Después de años, peleas, suplicas, rebeliones y demás, por fin lo he conseguido: ¡tengo un cachorrito en casa! Un bonito cachorro, mezcla de pastor alemán con belga, de sólo un mesecito recién cumplido. Nació el 31 de enero, y es una fecha simbólica, puesto que fue esa madrugada cuando acabó mi relación con Ivan. ¡Y esó es una señal! Algo podrido murió y algo tan hermoso como mi Bruno nació... ¡Y es maravilloso!
Ayer recorrí un montón de kilómetros en tren para irle a buscar, y luego me los recorrí de vuelta, con Brunito metido en un bolso viejo, llorando, asustado por el viaje y por los pasajeros, que todos le miraban sin parar, sonriéndome y preguntándome cosas sobre ese bebito que llevaba en brazos... ¡Con lo vergonzosísima que yo soy!... Y lo poco que me gusta llamar la atención fuera del escenario... Y, si alguien no lo cree, ¡que le pregunte a Hum*! Dará fe de que lo que digo es totalmente verdad...
Cuando salí del piso donde recogí a Bruno y fui hacia la estación estaba sumamente preocupada porque lo metí en el bolso y ni se movía. Estaba ansiosa de llegar a la estación para poderlo sacar y comprobar que no se había muerto o algo así. Metía la mano en el bolso, le acariciaba, y no hacía nada de nada... Me preocupé muchísimo. Pero ya, una vez en el tren, se espaviló y se pasó el trayecto soltando grititos de cachorro y llamando la atención de todo el vagón...
A todo esto, mi móvil no dejaba de sonar. Mi hermano preguntando cuánto tardaría en llegar con el perrito, mi madre enfadada deseándo que aquella historia del perro que le había contado mi hermano fuera mentira porque si no yo y el perro dormiríamos en la calle, los de mi compañía preguntándome si llegaría para hacer un pase general, y yo llamando a Hum para compartir con él mi felicidad, pero no hubo manera de localizarle en ese momento...
Total, que llegué a mi destino, crucé la ciudad corriendo con el perrito en brazos y llegué al ensayo cuando ya salían del teatro. Pero les enseñé a Bruno, que lo miraba todo con ojitos asustados, y nadie fue capaz de echarme la bronca con esa cosita bonita en brazos... De mi casa bajaron a recogerme mi padre y mi hermano, mi madre prefirió no verlo para no tener que creerlo... Y cuando llegamos, bajé del coche y se lo dejé coger a mi hermano, que estaba alucinado de que hubiera sido capaz de estar 3 horas en un tren para poder traer a casa esa bolita suave, sabiendo que se me hacen pesadísimos los viajes de más de media hora... Pero yo, por Bruno, ¡lo que haga falta!
Lo subimos arriba, donde estaba mi madre, y lo dejamos en el suelo, a sus espaldas. Cuando lo vio me miró con cara de odio y dijo: "Qué feo... Está asustado...". Y mi padre también le encontró feo, así que me lo cógí y me lo llevé a la habitación para enseñarlo a quien lo quisiera ver y lo encontrara bonito. Y entonces empezó a lloriquear de esa manera tan tierna, y todos se acercaron y ya, de repente, no era tan feo...
Mi madre no se le acerca demasiado, le tiene manía, hoy le ha pisado "sin querer", y siempre le llama guarro y le chilla, pero mi padre le hace hasta más caso que mi hermano, juega con él, le llama, le ayuda a comer...
Es una preciosidad. ¡No es para nada feo! ¡¡Es una monada!! Tan chiquitín, tan gracioso, tan suave, tan... ¡adorable! ¡Le quiero! ¡Le quiero una y mil veces! Es mi pequeño Bruno, un deseo hecho realidad, una esperanza, un proyecto, una vida... ¡Es maravilloso! Ahora sí que puedo cantar a alguien que lo merece, y sin miedo a equivocarme, eso de: How wonderful life is now you're in the world...