Después de 10 días horribles, donde me ha pasado todo lo peor que le puede pasar a alguien, ahora las cosas sólo pueden mejorar, y creo de verdad que va a ser así.
Para empezar, mi peso en la báscula no hace más que bajar. Aunque sólo sean 100 gramos de un día para otro, lo importante es que cada día estoy más cerca de mi límite de 60. Eso me hace muy feliz, porque, aunque todavía tenga un flotador que me sale por las bandas, no es nada comparado a los tres o cuatro que llevaba puestos este verano, ¡y ropa que no podía ponerme ahora me va la mar de bien!
El concierto del jueves me levantó el ánimo, me salió mejor de lo que nunca hubiera podido imaginar. Y gracias a eso hoy he recibido una fantástica noticia, que creo que ha sido tan maravillosa precisamente porque no me la esperaba. Me había apuntado a una Master Class de canto en la que me dijeron que no podría participar porque ya estaban todas las plazas cogidas, pero hoy me han mandado un mail para decirme que había una vacante y que, por las actitudes que denotó mi actuación del jueves, piensan que tengo suficientes cualidades para sacarle provecho. Además, no participaré sólo un día, sinio ambos, y quieren que actue en el concierto de apertura con cualquiera de las dos piezas que canté el jueves. ¡Es una noticia maravillosa! Me han pedido que vaya esta tarde, a eso de las 8, para poder ensayar con el pianista que acompañará en la Master Class, que, por cierto, había sido profesor mío de piano en aquellos años en los que todavía me dedicaba un poco al pobre instrumento que ahora tengo ya abandonado...
Tengo dudas en cuanto a qué pieza escoger, pero bueno. Si me da tiempo, que supongo que sí, pasaré a ver a mi profesora para comentarlo con ella, a ver cuál ve mejor. Las dos eran difíciles, pero eran totalmente distintas, también... Con la zarzuela disfruté muchísimo, ¡aunque es tan difícil!... Es más indicada para una soprano más lírica, no tan ligera como yo. Pero igualmente ambas me quedaron bien... ¡Qué ilusión! Por fin algo que me saca del letargo en el que me sumerjo cada día sin querer... Esta semana lo estoy haciendo fatal, ni voy al gimnasio, ni quedo con nadie, ni nada... Pero mira, mañana y el jueves ya tengo la tarde ocupada y además en algo muy provechoso, ¡sí señor! No sé si el viernes habrá ensayo, ojalá que no, estoy harta... Quizás llame a Miquel para vernos el viernes. O a Chelo, que teníamos que quedar, pero el viernes pasado me encontraba fatal... Sonia también me dijo que me llamaría, pero bueno... En fin, me levantó de un salto, me ducho en un momento, vuelvo a pesarme (como me gusta ver esas cifras tan "bajas" en la pantallita), y me voy al conservatorio a pagar la Master y a pasar la pieza ni que sea una vez con el pianista.
Ha sido una buena idea encender el ordenador y mirar el correo, porque además estaba leyendo un libro sobre sexualidad, el de Nuria Roca, y estaba empezando a deprimirme todavía más con su lectura... Es que, también, ¡soy de lo que no hay! ¿A quién se le ocurre leer ese tipo de libros después de una relación como la que he tenido con Ivan, que lo único que ha hecho en ese terreno ha sido rechazarme sistemáticamente durante meses y meses?... ¡Pa' matarme!...
Pero bueno, aunque las desgracias nunca vengan solas, ¡está claro que después las cosas sólo pueden mejorar!

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