lunes, 22 de febrero de 2010

¿Habré errado el camino?..*

'Til everything burns,
while everyone screams,
burning their lies,
burning my dreams.
All of this faith
and all of this pain
burning all down,
cause my anger reigns...
Everything burns

Uso otra vez una canción para que exprese mejor lo que siento por dentro... Anoché lo pasé muy bien de fiesta, es cierto, pero cometí un error... El error de cerrar los ojos cuando llegué a casa y dejarme llevar por el recuerdo de esa sensación... Notaba todavía el ruido de la música estridente de discoteca dentro de mi cabeza, como si me pitaran los oídos y aumentara el volumen al cerrar los ojos. Y en ese momento, a las cinco y media de la madrugada, sin saber muy bien ya donde estaba, mi mente se equivocó de lugar y de fecha y por unos instantes estendió los brazos, esperando poder abrazarse a la cintura de alguien dormido a mi lado... Y sólo encontró el vacío de mi cama, puesto que ni siquiera estaba Amiguito, el perro de peluche que a veces ronda por entre las sábanas. Y aquel horrible error me entristeció enormemente...
Era la segunda vez que salía, y la primera, al salir de la discoteca a las cinco de la mañana, no se me ocurrió nada mejor que coger el tren y presentarme a las seis a casa de Ivan a dormir. A él le di un susto de muerte, puesto que oyó que alguien estaba intentando abrir la puerta, y yo no le había dicho que pasaría, y menos a aquellas horas... Luego volvió a meterse en la cama mientras yo me desnudaba y me ponía el pijama y me acurruqué a su lado, abrazándole y besándole suavemente la espalda, mientras, con los ojos cerrados, oía retumbar los oídos, como si me hubiera llevado la discoteca a casa dentro de mi cabeza. La misma senasción de ayer, pero sin tener otra piel al lado a la que abrazarme y a la que dar besos...
Quizás fue por eso que me dejó al cabo de tres días... Quizás le molestó que llegara apestando a humo y le rompiera el sueño a esas horas... Quizás lo que colmó el vaso fue que me duchara al día siguiente y no recogiera los pelos del desagüe... O simplemente decidió no soportar más el tacto de mis labios sobre su piel... Eso es lo que me mata, el no saber. El no saber el motivo, el detonante, la causa de toda mi angustia,... Eso es lo que hace que el día que por error pienso en él mi mundo se desmorone y me lo cuestione todo, y me dé cuenta de que lo único que estoy haciendo es poner parches, parches inútiles que no durarán demasiado, que acabaran despegándose y volverán a dejarme inidefensa ante mi propia vida, esta que un día decidí regalar a alguien sin ser consciente de lo que hacía... Y deseo pasar página, olvidarme de todo, hacer ver que estos dos últimos años nunca ocurrieron o que si ocurrieron fueron hermosos y sinceros, y que nunca jamás llegué a descubrir sus engaños... Pero desgraciadamente, la verdad nunca es como la queremos... Y vuelvo a no poder evitar ponerme a llorar... Me jode dar un paso adelante y dos hacia atrás... Porque, aunque parezca que avanzo, en realidad retrocedo... Pensé, ingenua de mí, que ya no lloraba al pensar en él, que ya podía recordarle y sonreír... Pero el día que eso ocurrió debió ser la excepción... El dolor persiste, la incomprensión también, y no soy capaz de sacarme tanta ceniza de encima... Para volver a empezar primero necesito conocer... El conocimiento es lo que nos hace libres, ¿no? Pues eso es lo que yo necesito; saber lo que pasó... Saber qué hice mal, qué no supe hacer, por qué nunca fui lo suficiente buena para él, por qué ese rechazo, esa frialdad, ese comportamiento, esa ruptura inesperada, y ahora ese silencio asfixiante... Y lo único que sé es que ahora mismo hay una lágrima solitaria sulcando lentamente mi mejilla derecha, buscando, quizás, las respuestas que yo no sé encontrar...

1 comentario:

  1. Ya conocés lo más importante (lo único quizás) que es que vos diste todo por hacerlo feliz. Si no resulta no siempre es por algo que no hiciste o algo que hiciste mal. La otra persona puede que no sepa ver lo que tiene al lado.

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