sábado, 15 de mayo de 2010

Sueños..*

¡Qué sueño tan extraño he tenido esta noche!... Aunque no me sorprende, con todos los cambios que han habido en mi vida esta semana, y sobretodo ayer...
Ha sido una semana realmente estresante. Ensayos y más ensayos, montajes en el teatro, pruebas de vestuario, prácticas inacabables, amigos perdidos, amigos encontrados, besos triviales, cuadros prometidos, mordiscos inocentes, cenas rápidas, noches discotequeras enfermizas, básculas vacilantes, azúcares oscilantes, trabajos inacabados, examenes inminentes, éxito efímero pero agradable, notas de ópera, voces potentes, actuaciones sorprendentes,... Muchas novedades. ¡Cómo para no tener sueños extraños!...
Y algo me dice que lo mejor está todavía por llegar... Este será uno de esos fines de semana para recordar, sin duda... Aún me queda todo el día de hoy, con la actuación, la crítica, los grandes personajes sentados en platea,... Y el lunes más actos decisivos para mi futuro, más trabajos para entregar, el gran examen del azar,...
¿Realmente soñamos todo lo que nos ocurre, o nos ocurre todo lo que soñamos?...

sábado, 8 de mayo de 2010

Ausente..*

¡Hace un montón de días que no escribía nada por aquí!... Y mira que no será por falta de cosas que contar... Aunque bueno, supongo que he estado demasiado ocupada, realmente, o demasiado... ausente, sin más...
La verdad es que tampoco sé por qué estoy escribiendo ahora... Supongo que para paliar un poco el sentimiento de vacío que llevo dentro... Al fin y al cabo este blog surgió a raiz de un gran sentimiento de dolor y de vacío brutal en un día clave y crítico, en el que maduré de golpe, y que me costó un fuerte golpe, también... Son los sentimientos que nos desbordan los que nos llevan a escribir... A lo largo de la historia, todos los dietarios o memorias encontrados se inician con un hecho transcendental, ya sea una guerra, algo a nivel general, social, que afectara a todos, o sea un conflicto personal pero que conlleve una conmoción fuerte, como puede ser una muerte, o también un nacimiento...
En mi caso parece que responde más a muertes que a nacimientos, a penas que a alegrías... Empecé este blog con el fin de una relación, y hoy me encuentro escribiendo por el fin de otra... Es curioso... Han sido las dos relaciones más importes de mi corta vida, y también las más dolorosas y las más absurdas... Aunque bueno, seguro que algo útil tenían, ni que fuera madurar con una, y aprender de los errores con la otra... Aún así, cuando una relación de años termina, y más si termina de forma poco... amable, por así decirlo, no puedes evitar sentirte hecho una mierda, pensando que nada ha tenido sentido, que todo es una inmensa farsa, y que a la vida le gusta reirse de ti... Y quizás cuando se piensa eso se tenga razón...
De la primera ruptura han pasado tres meses, y en esos tres meses no he podido llegar a entender aún el sentido de una relación de dos años con quien creía el hombre de mi vida y que resultó ser el gran manipulador de mi vida, en realidad... A veces me gustaría pensar que hubo algo de verdadera en ella, ni que fueran los primeros meses, pero cuando se valora friamente se ve muy claro que no, que todo estaba preparado así desde el principio. Al fin y al cabo, el ser humana funciona por cadenas de sustitución, aunque algunos nos resistamos a ello... Tres meses que, en el fondo, han sido los más provechosos de los últimos años, porque me han servido para crecer, para aclarar mis ideas (poquitas, pero alguna que otra), para conocerme mejor, saber lo que quiero y lo que no quiero a partir de ahora, y saber lo que debo trabajar de mí para no encontrarme en situaciones parecidas, aunque eso sea dificil... Tres meses... Dos años de mi vida, el 10% de mi tiempo vivido, que desapareció en una conversación telefónica y nunca regresó. Quedó perdida en la inmensidad del pasado, del pasado oscuro, sombrío, doloroso, incongruente,... Tres meses en los que pasé de la desesperación, al dolor profundo, a la rabia, la pena, y finalmente la resiganción. Resignación ante una situación que no llegué a comprender, de la cual me quedaron muchos interrogantes que no tiene sentido ya resolver.
Precisamente hace un par de días encontré a ese gran manipulador por la calle, y pretendió girarme la cara, hacer ver que no me veía. Pero no se lo permití. Quizás hubiera debido tener más orgullo e ignorarle yo también, porque al fin y al cabo no se merece ni que le dirija la palabra, pero supongo que me interesó saludarle, no sólo para hacerme notar, para que se diera cuenta de que seguía viva a pesar de su intento de asesinato, sino también para poderme poner a prueba a mí misma. Verme delante de él y sentir, notar lo que experimentaba mi cuerpo, mi cabeza, mi corazón,... Saber hasta qué punto había superado ese fatal desengaño, saber hasta qué punto era capaz de mirarle a los ojos. Y en ese sentido el resultado fue más... positivo? de lo que esperaba. Me sorprendió no sentir nada malo, al contrario, le miré a los ojos casi todo el rato y no pasó nada por mi cabeza. Usé una fina ironía en alguna frase, una llana indiferencia en la mayoría de ellas, una hipocrita cordialidad que rellenaba todas las palabras absurdas que dijimos en esos cinco minutos, e incluso alguna sonrisita de superioridad quizás al saberme vencedora, al sentirme viva y bien, satisfecha del resultado de los acontecimientos, aunque hayan tenido que pasar tres meses para que me percatara de ello... No ocurrió nada de lo que suponía que podía ocurrirme cuando volviera a verle, pero quizás fue porque al no esperar verle, y encontrarmelo de repente, sin preámbulos, de sopetón, de improviso, las reacciones fueron más naturales, más verdaderas, no estaban condicionadas subjetivamente. Aprovechó el encuentro para decidir devolverme cosas mías que todavía tiene, y quedamos para vernos cinco minutos al día siguiente, pero al final, como era de esperar, "le surgió un imprevisto" y no se presentó. Me sentí un poco extraña al comprobar mi impasividad ante todas esas emociones inesperadas... Me sorprendió no sentir nada negativo, un poco de rabia, un poco de dolor, un poco de... no sé... de enfado ante su actitud hipócrita y su plantón del día después. Pero no, no sentí nada... Realmente me horrorizó un poco, eso... Y confirmó esa sensación de haber tirado a la basura los dos últimos años de mi vida... Que él no sienta nada es normal, no tardó ni dos días en estar con otra después de dejarme. Pero que yo, que tanto le quise, que tanto significó para mí, y que tan mal lo pasé al "perderle", que después de dos años pasen tres meses y al verle no sienta nada... sentí un poco de miedo ante esa extraña indiferencia. Al día siguiente, al ser algo previsto, lo pensé detenidamente y me dije: "Esther, seguramente será la última vez que le veas, así que arreglate, ponte mona, demuestrale lo bien que estás y lo mucho que ha perdido". Pero luego me miré al espejo y me eché a reir. ¿Qué sentido tenía todo eso? No me apetecía arreglarme, solamente iba a salir de casa para ir al ensayo, y quería ir cómoda, no arregladita. Además, ya no necesitaba demostrarle nada, me lo había demostrado a mí misma y con eso me era suficiente. Por un lado me enorgulleció esta actitud tan madura, tan honesta conmigo misma, tan sana. Por el otro me entristeció un poco. Pero tan poco que no pude evitar salir de casa con la ropa más fachosa y mal combinada que tenía, con una cola de caballo de esas que me hago cuando ya no sé que más hacer con mi pelo, y con las bambas rotas de hace dos años. ¡Y tan tranquila! Quizás si me hubiera arreglado, al no haberle visto después, igual hasta me hubiera cabreado conmigo misma. Así que me satisface comprobar que, aunque resulte triste porque he vivido engañada una parte importante de mi vida, en realidad ese "hombre de mi vida" no era el hombre de mi vida... Porque, ¿qué pérdida del hombre de tu vida se supera en tres meses (o menos)?... Así que la conclusión es clara, es una ruptura que ha dejado de tener trascendencia en mi vida, que forma parte del pasado, un pasado que seguramente ha condicionado mi presente, pero pasado al fin y al cabo...
Y en cuanto a la otra ruptura... Bueno, esa duele, duele mucho todavía... Demasiado para poderla analizar tanto como la anterior... Y me siento muy vacía... Si no pienso en él treinta veces al día no pienso ninguna. Si no pienso en llamarle o mandarle un mensaje veinte, tampoco lo hago ninguna. Pero luego recuerdo todo lo que llegó a decirme y me derrumbo, no puedo evitar llorar, y me quedó hecha mierda. No merecía que me hiciera eso. Quizás me equivoqué en algunas cosas, no lo niego, pero con todo y con eso nadie que pueda quererte de verdad te haría daño a conciencia gratuitamente... Y me dolió muchísimo, porque realmente le quiero más que a nadie, y es de las personas que más me importan. Pero está claro que en este caso también me dejé engañar... Él no ha tenido problema alguno en mandarme a la mierda a lo grande, sin escatimar en insultos, y regocijándose en su dicha para asegurarse mi desdicha. Eso no se hace nunca a alguien a quien se quiere. Nunca. Yo sería incapaz... Supongo que derramaré algunas lágrimas durante algunos días más mientras siga recordando todo lo que dijo, y luego el dolor irá minvando, el vacío haciéndose pequeño, y la vida volverá a empezar...
Al fin y al cabo, como dice Violeta, "yo soy una chica joven, guapa, con toda la vida por delante, y él es un tío maduro que...". Lástima que aquí se interrumpa para levantarse desesperada por el enorme dolor que siente al verse abandonada por Abdón porque éste se ha ido con otra, y pregunte a gritos cuánto tiempo más va a sentirse así de mal...
Después de este larguísimo blog supongo que es normal que esté unas semanas ausente, porque cuando escribo, ¡escribo ya para cubrir el espacio de todo el mes!!

jueves, 22 de abril de 2010

Salvada por Mozart..*

Ayer fue un día bastante espantoso, la verdad... De madrugada tuve una bajada de azúcar importante, no descansé nada durante la noche, y por la mañana me sentía totalmente abatida, destrozada, hecha polvo, sin fuerzas para nada, ni ganas de nada... Me sentía furiosa por el chasco con el corto, estafada, como si se hubieran reído de mí... Reviví una situación que hace años juré que no volvería a vivir, y había sido de forma involuntaria, sin yo saberlo, y el hecho de revivirla así me destrozó... Me sentía tan impotente... Tan inútil... Tan absurda... A ese desengaño debía sumarle la desilusión, el cansancio, la impotencia también, ante la actitud de Javi... Tanto daño sufrido, tanta humillación, tantas vejaciones, para luego acabar oyendo palabras que me sonaban vacías y que, ni queriendo, pude creerme... Ojalá sean verdad, pensé, pero querer, cuando te han mentido y herido tanto y tantas veces, no es poder... Así que tuve que conformarme con esa actitud escéptica y desconfiada para poder ser capaz de seguir teniéndole a mi lado, cosa, por otro lado, inevitable, dado lo mucho que le quiero...
Y con todas esas sensaciones hirviendo en mi cabeza, cuando sonó el despertador a las siete, pensé que no podría levantarme. Pero, para sorpresa mía, de algún rincón de mi cabeza se despertó la señora Responabilidad, me ordenó que moviera el culo y fuera a clase, que aquella era mi obligación como estudiante y mi deber como persona. Y lo hice. Me alegró ver que tenía una actitud responsable ante algo que, un mes atrás, me mostraba de lo más irreponsable... Por la tarde, ya en casa, no me apetecía nada, estaba medio aletargada, sólo quería dormir, ivernar, olvidarme del mundo, desaparecer... Pero recordé con desagrado que tenía que ir al cine a ver una ópera de Mozart como actividad trimestral de canto. ¡Y suerte que esa vez también venció mi responsabilidad! Fue lo mejor que pude hacer.
En cuanto los acordes instrumentales de la introducción empezaron a sonar en las cuerdas de los violines de la Orquesta del Liceu, y aquel oboé hacía un pequeño solo dibujando una melodia agradable, reconocí enseguida ese tono distendido de cualquier ópera de Mozart, y no pude más que dejarme llevar por la música. Y disfruté muchísimo. De repente, mientras oía a aquellos profesionales sobre el escenario, cantando piezas que quizás yo cante algún día, se evadieron mis preocupaciones, todas se relativizaron, me di cuenta que de vida hay sólo una, y que ella misma ya nos presenta bastantes problemas en el camino como para que nosotros queramos ponernos más encima... En lugar de enfadarme por tener una asquerosa cara de niñata de quince años, o preocuparme porque alguien no crea en mi palabra y desconfie por norma de mí, es mejor que me preocupe por una enfermedad que hará que tenga que estar toda mi vida cuidandome en extremo, por decisiones que condicionan mi futuro, o por problemas de verdad que iré encontrándome en el camino...
La vida, por desgracia, no es como en las óperas de Mozart, el amor no siempre triunfa, la venganza no siempre puede aplacarse, ni la bondad habita en todos los corazones...

lunes, 19 de abril de 2010

¡Contentísima!..*

¡Estoy tan contenta! Parece mentira, por donde te puede sonreír la suerte a veces... ¡Es tan inesperada y a la vez tan bienvenida!...
Estaba aburrida, comiéndome el coco por culpa de alguien que no vale ni siquiera que me coma el coco por él, y me he puesto a mirar cosas por Internet. He pensado que podía volver a mirar mi correo, aunque lo había mirado esta tarde y no esperaba correo de nadie. Y cuál ha sido mi sorpresa cuando me encuentro un mail de alguien que no conozco que me propone participar en un cortometraje el próximo fin de semana, y  me añade incluso el guión. En lugar de hablarme de casting me habla de una simple entrevista con el director, y dan casi por hecho que voy a protagonizarlo. Sorprendida, respondo que me alegro de que hayan contado conmigo y que si pueden darme más datos sobre el rodaje, el horario y la dirección, pensando, ingénua de mí, que sería en algún estudio de Barcelona. Pues mi sorpresa todavía ha sido mayúscula cuando me han dicho que rodamos en el Empurdà, que nos vamos el jueves por la tarde y volvemos el domingo de madrugada. Y lo siguiente ha sido que, a las 0:44h me llama el director del corto, un tipo super ingenioso que no dejaba de hablar y de hablar, me cita para la entrevista mañana al mediodía, me pregunta mi opinión sobre el guión, cuatro preguntas más sobre mi formación como actriz, mi edad, mi registro interpretativo, y acto seguido pasa a contarme que nos iremos esos cuatro días a costes pagados a una casita rural para poder crear un buen ambiente familiar y de buen rollo para que el trabajo en la carretera sea mejor. Y lo de la carretera lo ha dicho porque el corto, muy ambicioso, transcurre de noche, dentro de un coche volcado a causa de un accidente que acaba de tener, y a punto de estallar... Dentro del coche van una madre y su hija de 18 años embarazada de cinco o seis meses... Al final, yo, la hija, me salvo. La madre no. ¡Es tan potente!... Me hace muchísima ilusión, el terreno del cine aún no lo tenía pisado, y va a ser un buen comienzo. Porque todo en esta vida ha de tomarse como un nuevo comienzo...
Quizás esto ha sido una señal del destino, ¡vete tú a saber!... ¿Quién me dice a mí que no tengo una epifanía y descubro que lo mío son los cortos en lugar del teatro? O, mejor aún, ¡el cine! Pero no como actriz, sino como directora, como cámara, como fotógrafa,... Al fin y al cabo, es arte también...
Ojalá vaya todo bien y el jueves pueda irme a rodar al Empordà como una actriz más o menos de verdad, a pesar de saltarme Sant Jordi, que es lo único que lamento un poco... ¡Ojalá empiece la vida a darme alguna alegría gratuita, sin tener que pagar nada a cambio!... Haría mucho bien a mi autoestima... ¡¡Ojalá!!...

domingo, 18 de abril de 2010

Aburrimiento..*

Laaalalalalalaaa!...
Aaaay! Qué aburrida estoy!... Debería hacer tantas cosas y no hago ninguna... Debería estar haciendo trabajos o estudiando, o sobre todo haciendo trabajos, porque tengo más de uno para entregar las próximas semanas que todavía no he ni empezado. Y, en cambio, estoy aquí en plan perro total sin hacer nada... Me da una pereza horrible tener que ir mañana a clase, pero tengo que ir... Y me da una pereza horrible tener ensayo mañana, igual que lo he tenido hoy, y ayer, y antesdeayer, y pasadomañana... Será un mes agotador a nivel teatral, la verdad... Hasta de aquí a 30 días no iré un poco más relajada... Y aún suerte que tengo un buen horario en la univerisdad y que el médico no quiso darme el alta, porque si tuviera que compaginarlo con el trabajo y con el horario que tenía el semestre pasado no aguantaría... La verdad es que igualmente voy bastante cansada... Duermo poco, madrugo mucho, no llevo un buen control de las comidas y los horarios y todo eso que yo más que nadie debería controlar tanto...
En fin, mi vida es un desastre... ¡Y suerte que no tengo a nadie en ella, porque lo último que deseo ahora, como expuse en un blog anterior, es algún mal hombre revoloteando a mi alrededor! ¡Sólo de pensarlo me entra urticaria por to'l cuerpo!...
Lo que no me importaría tener sería un chófer. Sí, eso sería fantástico... No hace falta que conduzca una limusina, me conformo incluso con una furgoneta, pero me encantaría subirme en ella y que me llevara a cualquier lado donde pudiera pararse el tiempo y eliminar las preocupaciones... Eso sería genial... Y si el chófer pudiera ser yo misma aún mejor, aunque al paso que voy no voy a tener el carnet ni pagando doce de los grandes...
Uff... Cómo odio las tardes de domingo... Seguro que me sentarían mejor si estuvieran seguidas del sábado, sí...

sábado, 17 de abril de 2010

Nuevo blog: Canciones para todos los días..*

Después de unos meses con éste, y viendo que ya más o menos domino esto de la gestión de un blog, y sé más o menos como funciona, he decidido crear otro, aunque, lógicamente, diferente a éste.
De momento sólo está creado, aún no he añadido la entrada de hoy, pero la idea es poner cada día una canción, con un vídeo, la letra, la traducción si no es en castellano, y aquello que la relaciona o que la hace merecedora de que la haya puesto como canción del día.
Es sólo un proyecto, pero creo que podría estar bien, sobre todo si llego a las 365 canciones, una para cada día del año...
La de hoy aún no la tengo pensada, pero como todavía falta medio día, seguro que alguna se me ocurre que quede bien con el día de hoy, que se compone de teatro desde muy temprano, y compras en unos grandes grandes grandes almacenes... Quizás me compre algun libro... O algo para Brunito... O una silk-épil de cara a verano, porque la que me compré hace un par de años se la quedó uno que yo me sé... Fui tonta al dejar que se la quedara, debería haberle sacao' 50€ por ella, por lo menos... Pero bueno, siempre he pecado de lo mismo, yo... De ir con demasiada buena fe por la vida, esperando ingénuamente que la gente se comporte igual conmigo... Pero bueno, algún día aprenderé, aunque tenga que ser a base de hostias, que es como se aprende en esta vida...
Mira, podría buscar alguna canción sobre esto, para iniciar mi nuevo blog...
Si alguien quiere echarle un vistazo, aunque no sé cuando empezará a tener cara y ojos, lo encontrará clicando en mi perfil, porque sé que hay alguna manera de poner el link en la barra de la derecha, pero eso aún no lo domino...

jueves, 15 de abril de 2010

¡Hasta los...! ..*

¡Estoy hasta los ovarios de tipos que se creen únicos, inigualables, casi perfectos, más listos que nadie y todopoderosos! ¡¿De qué coño van?! Lo bueno es que son vulgares, facilmente superables, llenos de defectos, de prejuicios, inmaduros, e inaguantables... ¿Cómo pueden tener el morro de pensar todo lo contrario, y de atribuir todo aquello que realmente son a otros? ¡Me parece indignante!
Yo, a partir de hoy, he decidido que no quiero a nadie de sexo masculino en mi vida, a parte de Bruno, mi abuelo, mi padre, mi hermano, y mis tíos y primos. Conservare a algunos amigos, pero de esos con los que tampoco tienes mucho mucho roce, y a mis compañeros de trabajo, porque con el mes que me espera más vale que me lleve bien con ellos porque los veré hasta en la sopa...
Pero por lo que al resto se refiere, ¡no quiero ningún tipo de contacto con los hombres! Ni siquiera les necesito fisiológicamente, soy totalmente autosuficiente, hoy por hoy. Y cuando quiera divertirme con alguno de ellos será tan fácil como hacer caso a Despina cuando aconseja aquello de paghiam, o femmine, d'ugual moneta questa malefica razza indiscreta; amiam per comodo, per vanità, amiam per comodo per vanità! (paguemos, oh mujeres, con la misma moneda a esta maléfica raza indiscreta; amemos por comodidad, por vanidad). Muchas lo hacen, no creo que sea tan difícil...
Aunque ahora mismo ni siquiera me planteo "amar" por comodidad, ni por vanidad, ni por necesidad, ni por ninguna otra razón interesada. ¡Simplemente quiero no tener ningún tipo de contacto con los hombres! Despina tiene toda la razón en esa ária...
Y espero que te hayas dado especialmente por eludido, cielo... Sí, sí, me estoy refiriendo a ti, no hace falta que busques en tu perversa mente algún otro nombre, sabes perfectamente que estoy hablando de ti, y si lo necesitas pondré tu nombre en letras bien grandes, aunque tenía pensado ahorrarte la vergüenza...