lunes, 29 de marzo de 2010

Soy una solitaria y pequeña petunia en un campo de cebollas..* & Mujer-medusa..*

I'm a lonely little petunia in an onion patch,
an onion patch, an onion patch,
a lonely little petunia in an onion patch,
and all I do is cry all day...

Me ha gustado la cancioncita... Es tierna y se puede interpretar y aplicar de muchas maneras...

Acaba de llamarme frenéticamente una de esas que yo llamo mujeres-medusa... Esas que hablan contigo sólo por algun retorcido interés y que con la sonrisita van clavándote las picaduras. Que ni son amigas, ni son nada, y sólo te llaman para decirte algo que creen que puede herirte, o para confirmar algún chismorreo... (para una explicación más clara ver la escena de la mujer-medusa de "Bridget Jones: Sobreviviré"). Lo hizo cuando se enteró de que era diabética, lo hizo cuando se enteró de que lo había dejado con Ivan, y cuando hoy me ha llamado he pensado: "Esther, agarra la pistola, porque ya viene la medusa a picarte con algo...". Y efectivamente, no me he equivocado... Ha ido directa al grano, después del "hola, qué tal" de rigor, sin ni siquiera tomar aire, ha lanzado la primera picadura: "¿Sabes a quién vi anoche en dos discotecas distintas? ¡A Ivan! Jijijiji". Yo, que ya iba preparado para algo así, le he respondido con la misma risita falsa que emplea ella y le he mostrado mi indiferencia ante la noticia: "Ah, muy bien. ¿Y le saludaste?". Y ella: "Ui, no, qué va... Iba acompañado... de una chica... morena, alta, muy guapa... I muy delgada también". En una misma frase me ha soltado como dos o tres picotazos. Yo, con mi actitud estoica, le he dicho: "Ah, debe ser su novia. Es curioso que no le viera yo también, puesto que anoche también salí por la zona... Bueno, ya se lo comentaré cuando le vea, quizás él también te vio". Ante esa respuesta se ha quedado un poco parada y me ha dicho: "Pero, ¿sois amigos o algo?..." Y yo: "Claro, buenos amigos. Lo nuestro fue más un acuerdo que una ruptura. Somos personas civilizadas y abiertas. Y cuando la cosa no funciona, ¿para qué estropearlo aún más con rupturas dolorosas y llenas de mentiras? No vale la pena, ¿no crees?". Con eso creo que he puesto el marcador de picotazos en un empate, y como ella se ha dado cuenta de que lo que me pudiera decir no iba a herirme demasiado, aparentemente, ha reído con su típica hipocresía y me ha dicho en un tono totalmente falso: "Uy, ¡si son más de la una! Me voy ya a la cama, buenas noches". Y ha colgado, así sin más...
Yo he sonreido para mis adentros pensando, "será hija de.. la muy...", y por un instante me han entrado ganas de teletransportarme a casa de Ivan y meterle un puñetazo con toda la rabia acumulada por el momento y hacer que le sangrara la nariz. Pero luego me he horrorizado ante semejante violencia, y, moviendo la cabeza para expulsar las malas vibraciones, he respirado hondo y me he puesto a analizar ese pensamiento momentáneo. Y me ha gustado el resultado, la verdad.
Aunque una parte de mí sabía que aún no siento una indiferencia total hacia él, había otra parte que creía que sí. Y yo me sentía un poco mal por culpa de esa parte, porque cuando lo pensaba me sentía como una persona sin corazón por ser capaz de sentir indiferencia en dos meses por alguien con quien has pasado tus últimos dos años. Pero me ha alegrado comprobar que aún queda un pelín de rabia hacia él, cosa que significa que no soy una persona sin corazón. También he sacado otras conclusiones un tanto más penosas, pero no por mí, sino por él, por su vida, y su pasado, y sus... En fin, sus problemas que nunca solucionará... Pero tampoco es un tema a tratar en un blog, si hay algo que sí soy es discreta con los problemas de los demás...
Cuando Hum* ha llegado le he comentado la llamada, (me ha hecho gracia su comentario de: "esa chica no te quiere mucho, que digamos..."), y me ha gustado que me preguntara cómo me sentía. Cuando hace eso, cuando actúa como un verdadero amigo y no como un energúmeno paranoico, posesivo y controlador, me entran ganas de abrazarle y besarle mucho...
Soy rara, lo sé, por eso mi amistad con Hum* es tan rara y a la vez tan incomprensible... A veces, cuando me evado de mí misma y contemplo mi vida desde el aire, como si no formara parte de ella, no logro entender mi amistad con él... Y, si sólo fuera amistad, quizás sería raro, pero aún podría encontrarle algún sentido... Pero, tratándose de amor, a veces me resulta imposible entenderlo... Si ni yo mismo podría entender una amistad así de especial, es obvio que tiene que ser muy especial...
En fin, yo, como siempre, yéndome por las ramas...
Voy a seguir llorando enmedio de mi campo de cebollas, hasta que alguien venga a jugar conmigo... Y presiento que ese alguien tardará como mucho unos... ¡10 días!

No hay comentarios:

Publicar un comentario