Mantengo una relación muy intensa con dos hombres a la vez; uno se llama chocolate y el otro pistacho.
Parece mentira como algo tan simple como una película que has visto por lo menos seis o siete veces puede animarte y hacerte reir un pelín cuando estás de bajón...
Mi estado actual es parecido al de Bridget en ese fotograma, aunque desgraciadamente mi relacióno esta tarde ha sido con una piruleta sin azúcar, ¡aunque lo cambiaría por chocolate y pistachos sin dudarlo un instante! Siempre he pensado que el chocolate es lo que mejor funciona contra los estados potencialmente depresivos (y dicen que como sustituto del sexo también es una buena opción...) ¡Qué pena ser diabética, ¿verdad?!... El chocolate para diabéticos seguro que no tiene esas propiedades...
Bridget no es solo mi altre ego en una de las obras en las que estoy actuando, sino también una especie de icono de mujer desinhibida y sin complejos (aunque diga tenerlos...) a la que siempre he querido parecerme. Y es cierto que mi vida tiene muchos episodios a lo Bridget Jones, -algunos opinan que soy una comedia con patas-, pero también tiene otros al estilo de una tragedia del calibre de Antígona, Medea o Edipo Rey, aunque sin enterrarme viva, matar a mis hijos o sacarme los ojos...
Por ahora sólo deseo poder ser igual de feliz que Bridget, aunque sea sin un atractivo Mark Darcy a mi lado...


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